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Después del estruendo, el silencio avasallador predomina a modo lóbrego, los rastros de sangre fresca esparcida aún se aferraban a esa piel blanca y lo único que quedaba era el resonar de los latidos del corazon adicto a la adrenalina. Otra prueba más, sencillo, otro" juego de niños" para una adolescente Yaeko, y aunque aparentaba que jamás se inmutaba, continuaba sin acostumbrarse al hedor de la muerte. Carente de emociones y sentimientos, sin remordimientos, Yaeko era la arma perfecta, una hija obediente y al mismo tiempo sumamente moldeable, a fin de cuentas: una muñeca vacía. Quién no lo sería después de recibir el exhaustivo entrenamiento, mejor conocido como "educación samurái" desde los primeros años de vida.

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××× Después del estruendo, el silencio avasallador predomina a modo lóbrego, los rastros de sangre fresca esparcida aún se aferraban a esa piel blanca y lo único que quedaba era el resonar de los latidos del corazon adicto a la adrenalina. Otra prueba más, sencillo, otro" juego de niños" para una adolescente Yaeko, y aunque aparentaba que jamás se inmutaba, continuaba sin acostumbrarse al hedor de la muerte. Carente de emociones y sentimientos, sin remordimientos, Yaeko era la arma perfecta, una hija obediente y al mismo tiempo sumamente moldeable, a fin de cuentas: una muñeca vacía. Quién no lo sería después de recibir el exhaustivo entrenamiento, mejor conocido como "educación samurái" desde los primeros años de vida. « 饾檾饾櫀饾櫄饾櫊饾櫎 饾檴饾櫊饾櫀饾櫌饾櫎饾櫓饾櫎 »
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