No claudiques, guerrero, ni aun cercado de espanto, ni cuando el horizonte se vista de alquitrán.
Acércame tu acero y lo haré brillar.
Acércame tu acero y lo haré brillar.
No claudiques, guerrero, ni aun cercado de espanto, ni cuando el horizonte se vista de alquitrán.
Acércame tu acero y lo haré brillar.