Mi nombre es Luke.
Estoy muerto.
Respiro, como, me muevo. Me despierto todos los días, trabajo, pago las cuentas (triste, ¿no?). Sonrío. Raramente, pero lo hago.
Y, aún así, estoy muerto.
Cuando digo que estoy muerto, es que siento que no estoy viviendo este momento, sino recordándolo.
El presente llega a mí como un recuerdo, como si ya hubiera ocurrido. Como si yo estuviera en un futuro distante, en el último punto de mi vida, y desde ahí regresara a esto.
Siento nostalgia por este instante, por el aquí y el ahora. Porque no lo vivo. Porque lo que estoy haciendo no es vivir. Siento nostalgia por el presente porque no puedo experimentarlo de otra manera, a través de otro filtro.
Porque no estoy aquí. No sé dónde estoy, pero no es aquí.
Quisiera decir que estoy donde está ella. Que me fui con ella. Que se llevó todo lo que yo soy, lo que era, lo que pude ser.
Pero no es así.
Sería demasiado fácil. Demasiado conveniente, demasiado bello. Sería más de lo que merezco.
Estoy muerto.
Respiro, como, me muevo. Me despierto todos los días, trabajo, pago las cuentas (triste, ¿no?). Sonrío. Raramente, pero lo hago.
Y, aún así, estoy muerto.
Cuando digo que estoy muerto, es que siento que no estoy viviendo este momento, sino recordándolo.
El presente llega a mí como un recuerdo, como si ya hubiera ocurrido. Como si yo estuviera en un futuro distante, en el último punto de mi vida, y desde ahí regresara a esto.
Siento nostalgia por este instante, por el aquí y el ahora. Porque no lo vivo. Porque lo que estoy haciendo no es vivir. Siento nostalgia por el presente porque no puedo experimentarlo de otra manera, a través de otro filtro.
Porque no estoy aquí. No sé dónde estoy, pero no es aquí.
Quisiera decir que estoy donde está ella. Que me fui con ella. Que se llevó todo lo que yo soy, lo que era, lo que pude ser.
Pero no es así.
Sería demasiado fácil. Demasiado conveniente, demasiado bello. Sería más de lo que merezco.
Mi nombre es Luke.
Estoy muerto.
Respiro, como, me muevo. Me despierto todos los días, trabajo, pago las cuentas (triste, ¿no?). Sonrío. Raramente, pero lo hago.
Y, aún así, estoy muerto.
Cuando digo que estoy muerto, es que siento que no estoy viviendo este momento, sino recordándolo.
El presente llega a mí como un recuerdo, como si ya hubiera ocurrido. Como si yo estuviera en un futuro distante, en el último punto de mi vida, y desde ahí regresara a esto.
Siento nostalgia por este instante, por el aquí y el ahora. Porque no lo vivo. Porque lo que estoy haciendo no es vivir. Siento nostalgia por el presente porque no puedo experimentarlo de otra manera, a través de otro filtro.
Porque no estoy aquí. No sé dónde estoy, pero no es aquí.
Quisiera decir que estoy donde está ella. Que me fui con ella. Que se llevó todo lo que yo soy, lo que era, lo que pude ser.
Pero no es así.
Sería demasiado fácil. Demasiado conveniente, demasiado bello. Sería más de lo que merezco.