Cuando un hombre que se siente fuera de lugar pierde aquello que lo hacía humano, sólo queda lo que siempre fue: un arma.
Hakon Wulfson no es un hombre fácil de leer. No lo intenta. No levanta la voz, no ocupa más espacio del necesario, no busca que nadie le preste atención. Hay algo en él que obliga a los ojos a volver, aunque nadie sepa explicar por...