Eran las 6 de la mañana, el sol ya estaba en lo alto del cielo y alumbraba con furia todo lo que estuviese debajo de él.

Una joven peli azul se encontraba con los pies sumergidos en un río, movimiento sus brazos con rapidez y fuerza, simulando golpes con sus palmas abiertas. No era otra más que Hinata.

Estaba entrenando desde temprano ya que nuevamente su padre había salido molesto con su última batalla, debía dar lo mejor de sí. Aunque eso significara lastimarse o enfermarse.
Eran las 6 de la mañana, el sol ya estaba en lo alto del cielo y alumbraba con furia todo lo que estuviese debajo de él. Una joven peli azul se encontraba con los pies sumergidos en un río, movimiento sus brazos con rapidez y fuerza, simulando golpes con sus palmas abiertas. No era otra más que Hinata. Estaba entrenando desde temprano ya que nuevamente su padre había salido molesto con su última batalla, debía dar lo mejor de sí. Aunque eso significara lastimarse o enfermarse.
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