¡Que mierda!
—El corazón de Angie latía con fuerza, no había experimentado esa sensación desde que Legolas había dejado el mundo de los vivos, las luces parpadeantes de la pantalla mostraban actividad anómala que no estaba prevista en el plan.—
—El corazón de Angie latía con fuerza, no había experimentado esa sensación desde que Legolas había dejado el mundo de los vivos, las luces parpadeantes de la pantalla mostraban actividad anómala que no estaba prevista en el plan.—
¡Que mierda!
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