El trabajo en el bar es pesado, toda la noche de aquí para allá lidiando con borrachos pesados a cada rato, un compañero hijo de puta que me deja 2 horas diarias cubriéndolo para irse a fumar al callejón de al lado con su estúpida excusa "Es que ya me estrese" anda al psicólogo.

De todas maneras mi calma llega cuando 5 minutos antes de las 2 de la noche el jefe me llama al pequeño escenario, me da un micrófono y el chico de sonido me pone mis canciones favoritas, las miradas van hacia mi, bajan sus tragos para escucharme cantar y siempre sin falta alguna llegan los aplausos, aún que sea por solo un momento me da la relajación necesaria para seguir con la noche, llegar a casa a mi escenario privado, una ducha fría y placentera, mi cama y a dormir.
El trabajo en el bar es pesado, toda la noche de aquí para allá lidiando con borrachos pesados a cada rato, un compañero hijo de puta que me deja 2 horas diarias cubriéndolo para irse a fumar al callejón de al lado con su estúpida excusa "Es que ya me estrese" anda al psicólogo. De todas maneras mi calma llega cuando 5 minutos antes de las 2 de la noche el jefe me llama al pequeño escenario, me da un micrófono y el chico de sonido me pone mis canciones favoritas, las miradas van hacia mi, bajan sus tragos para escucharme cantar y siempre sin falta alguna llegan los aplausos, aún que sea por solo un momento me da la relajación necesaria para seguir con la noche, llegar a casa a mi escenario privado, una ducha fría y placentera, mi cama y a dormir.
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