Era su primer día en el bar, y la emoción le recorría el cuerpo. Aún le parecía increíble haber conseguido ese trabajo tan pronto, sobre todo después de haber quedado desempleada hacía tan poco tiempo. Sentía que por fin las cosas empezaban a acomodarse.
Al llegar, dejó sus pertenencias con cuidado detrás de la barra y tomó el delantal característico del lugar atándoselo. Luego se dedicó a organizar cada detalle antes de que llegase la hora de la apertura. Limpió superficies, acomodó botellas y verificó que todo estuviera en su sitio.
Cuando llegó la hora, giró el cartel a “abierto” con nerviosismo. Se colocó detrás de la barra, atenta, lista para recibir a los primeros clientes.
Mucho tiempo no pasó hasta que escuchó la puerta abrirse.
— ¡ Muy buena noches, buenvenidx a Kurogane’s bar! ¿Que le puedo servir? —
Al llegar, dejó sus pertenencias con cuidado detrás de la barra y tomó el delantal característico del lugar atándoselo. Luego se dedicó a organizar cada detalle antes de que llegase la hora de la apertura. Limpió superficies, acomodó botellas y verificó que todo estuviera en su sitio.
Cuando llegó la hora, giró el cartel a “abierto” con nerviosismo. Se colocó detrás de la barra, atenta, lista para recibir a los primeros clientes.
Mucho tiempo no pasó hasta que escuchó la puerta abrirse.
— ¡ Muy buena noches, buenvenidx a Kurogane’s bar! ¿Que le puedo servir? —
Era su primer día en el bar, y la emoción le recorría el cuerpo. Aún le parecía increíble haber conseguido ese trabajo tan pronto, sobre todo después de haber quedado desempleada hacía tan poco tiempo. Sentía que por fin las cosas empezaban a acomodarse.
Al llegar, dejó sus pertenencias con cuidado detrás de la barra y tomó el delantal característico del lugar atándoselo. Luego se dedicó a organizar cada detalle antes de que llegase la hora de la apertura. Limpió superficies, acomodó botellas y verificó que todo estuviera en su sitio.
Cuando llegó la hora, giró el cartel a “abierto” con nerviosismo. Se colocó detrás de la barra, atenta, lista para recibir a los primeros clientes.
Mucho tiempo no pasó hasta que escuchó la puerta abrirse.
— ¡ Muy buena noches, buenvenidx a Kurogane’s bar! ¿Que le puedo servir? —