*Con una delicadeza casi sagrada, mis ojos se posaban en la pequeña figura de Alastor, una pieza que yo mismo había moldeado con mis propias manos. Deslicé las yemas de mis dedos sobre la cabeza de la estatuilla, tratando cada relieve con un cuidado infinito, como si temiera romperlo.
—Resulta una ironía casi dolorosa que, aun teniéndolo todo bajo mi dominio, me haya descubierto tan profundamente atado a la existencia de cierto demonio. Te ríes de eso, ¿verdad? Estoy seguro de que eres plenamente consciente de la influencia que ejerces sobre mí....—
*Con una sonrisa cargada de diversión, recorrí el contorno de su mentón de piedra, murmurando para mis adentros:*
«Sé que el momento perfecto aguarda en el horizonte... Y cuando finalmente llegue, no dudarás en tomar mi mano, ¿cierto, Alastor?».
—Mientras tanto, dedicaré mis horas a forjar el regalo que sellará la prueba irrefutable de mi absoluta sinceridad.—
—Resulta una ironía casi dolorosa que, aun teniéndolo todo bajo mi dominio, me haya descubierto tan profundamente atado a la existencia de cierto demonio. Te ríes de eso, ¿verdad? Estoy seguro de que eres plenamente consciente de la influencia que ejerces sobre mí....—
*Con una sonrisa cargada de diversión, recorrí el contorno de su mentón de piedra, murmurando para mis adentros:*
«Sé que el momento perfecto aguarda en el horizonte... Y cuando finalmente llegue, no dudarás en tomar mi mano, ¿cierto, Alastor?».
—Mientras tanto, dedicaré mis horas a forjar el regalo que sellará la prueba irrefutable de mi absoluta sinceridad.—
*Con una delicadeza casi sagrada, mis ojos se posaban en la pequeña figura de Alastor, una pieza que yo mismo había moldeado con mis propias manos. Deslicé las yemas de mis dedos sobre la cabeza de la estatuilla, tratando cada relieve con un cuidado infinito, como si temiera romperlo.
—Resulta una ironía casi dolorosa que, aun teniéndolo todo bajo mi dominio, me haya descubierto tan profundamente atado a la existencia de cierto demonio. Te ríes de eso, ¿verdad? Estoy seguro de que eres plenamente consciente de la influencia que ejerces sobre mí....—
*Con una sonrisa cargada de diversión, recorrí el contorno de su mentón de piedra, murmurando para mis adentros:*
«Sé que el momento perfecto aguarda en el horizonte... Y cuando finalmente llegue, no dudarás en tomar mi mano, ¿cierto, Alastor?».
—Mientras tanto, dedicaré mis horas a forjar el regalo que sellará la prueba irrefutable de mi absoluta sinceridad.—