Navegar por aguas desconocidas hacia un destino incierto solía ser algo emocionante, algo que al capitán de la Perla Negra siempre le provocaba un delicioso e inquietante vértigo que tiraba de él desde su ombligo. Pero ahora... Ahora que la ruta a seguir no estaba bajo su control. Ahora que siquiera las cartas náuticas o los catalejos o astrolabios podían ayudarle a discernir la senda. Y todo quedaba en manos de aquella intrépida y terca capitana de ojos azules, el buen capitán se sentía a la deriva.
Había hecho de todo, habia visto de todo... Por los siete mares! La idea de aquella aventura habia sido suya y, en cambio, no tenía ningún control...
Había hecho de todo, habia visto de todo... Por los siete mares! La idea de aquella aventura habia sido suya y, en cambio, no tenía ningún control...
Navegar por aguas desconocidas hacia un destino incierto solía ser algo emocionante, algo que al capitán de la Perla Negra siempre le provocaba un delicioso e inquietante vértigo que tiraba de él desde su ombligo. Pero ahora... Ahora que la ruta a seguir no estaba bajo su control. Ahora que siquiera las cartas náuticas o los catalejos o astrolabios podían ayudarle a discernir la senda. Y todo quedaba en manos de aquella intrépida y terca capitana de ojos azules, el buen capitán se sentía a la deriva.
Había hecho de todo, habia visto de todo... Por los siete mares! La idea de aquella aventura habia sido suya y, en cambio, no tenía ningún control...