Carne humana
Fandom Original
Categoría Terror
La sangre resbaló de su boca en un hilo espeso. El demonio, que adoraba la carne humana, escupió un trozo al suelo con desdén y se limpió con las mangas blancas de su camisa, dejando manchas que se abrían como flores marchitas en la tela.

Una vez más, sus garras estaban cubiertas, teñidas hasta las grietas de carmesí. El aire del callejón se había vuelto pesado y saturado de un olor agrio y metálico que se pegaba a la garganta....
Sin darse cuenta, se estaba riendo; una risa rota, que vibraba en su pecho. ¿Había perdido la cordura? Tal vez...O quizá nunca la tuvo.

Se había escapado del infierno. Había vagado por la tierra durante tres días, arrastrando consigo ese vacío insaciable que no conocía descanso. En ese tiempo, había dejado tras de sí un rastro invisible de ausencias y de silencios abruptos en calles que ya no volverían a ser las mismas. Había devorado a incontables personas… excepto una.

Una presencia firme en medio del hedor y la penumbra. ¿Qué hacía esa persona ahí? ¿Por qué no retrocedía, por qué no huía como los demás? ¿Acaso no comprendía el peligro que respiraba en cada centímetro de ese lugar?

El demonio inclinó ligeramente la cabeza, observándola con curiosidad. Aún así, la decisión ya estaba tomada. La devoraría lentamente, sin dejar rastro alguno, hasta que no quedara más que el recuerdo distorsionado de haber existido.
La sangre resbaló de su boca en un hilo espeso. El demonio, que adoraba la carne humana, escupió un trozo al suelo con desdén y se limpió con las mangas blancas de su camisa, dejando manchas que se abrían como flores marchitas en la tela. Una vez más, sus garras estaban cubiertas, teñidas hasta las grietas de carmesí. El aire del callejón se había vuelto pesado y saturado de un olor agrio y metálico que se pegaba a la garganta.... Sin darse cuenta, se estaba riendo; una risa rota, que vibraba en su pecho. ¿Había perdido la cordura? Tal vez...O quizá nunca la tuvo. Se había escapado del infierno. Había vagado por la tierra durante tres días, arrastrando consigo ese vacío insaciable que no conocía descanso. En ese tiempo, había dejado tras de sí un rastro invisible de ausencias y de silencios abruptos en calles que ya no volverían a ser las mismas. Había devorado a incontables personas… excepto una. Una presencia firme en medio del hedor y la penumbra. ¿Qué hacía esa persona ahí? ¿Por qué no retrocedía, por qué no huía como los demás? ¿Acaso no comprendía el peligro que respiraba en cada centímetro de ese lugar? El demonio inclinó ligeramente la cabeza, observándola con curiosidad. Aún así, la decisión ya estaba tomada. La devoraría lentamente, sin dejar rastro alguno, hasta que no quedara más que el recuerdo distorsionado de haber existido.
Tipo
Individual
Líneas
20
Estado
Disponible
Me gusta
2
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados