Capítulo 1.5: Incomodidades.
Fandom Original
Categoría Acción
Con Shamriel
[Registro]
[ Tiempo Presente, una semana después de la primera interacción con Raziel | 4:30 p.m ]
Milenios habían pasado desde que alguien se había referido a él por su nombre real. Mismo que enterró junto con su pasado en el momento en el que llegó a la Tierra.
Esperaba que siguiera así para siempre, no tener que recordar esas cosas. Vivir la "condena" de vagar aburrido de lo mismo siempre, tal como Caín en sus inicios.
Y sin embargo, ahí estaba. Un día, de la nada, apareció una de sus hermanas. Raziel, para ser precisos. Ella le puso al tanto de todo lo que había estado ocurriendo meses atrás. Los eventos coincidían con una serie de "irregularidades" de las que se había estado percatando, pero jamás imaginó que tuvieran tanto impacto y que fueran ese tipo de cosas.
¿Qué estaba ocurriendo? Él sabía que su hermana Mikhael estaba loca, siempre lo supo. Pero honestamente, ¿Por qué otra rebelión? ¿Por qué esta vez apoyando una causa contra la que estuvo en contra en la primera?
Siempre detestó esas incongruencias, pero había algo peor que eso. De entre todos sus hermanos, siempre hubo una de ellos de quien menos se fiaba.
Shamriel.
Solo pensar el nombre le causaba escalofríos. No quería tener que lidiar con ella. Y aún así, sabía que estaba en la Tierra con los demás. Raziel se lo había dicho, que varios escaparon y que desconocía cuantos seguían con vida.
Y que Shamriel había bajado con ellos...
La ironía de la situación le hizo reír con amargura.
Sus hermanos, que otrora miraban con desdén el mundo, terminaron ahí mismo, habitando la misma tierra que él.
¿Divinidad? Para él no existía. La había abandonado hacía muchísimo tiempo.
¿Padre? Les dio la espalda desde la resolución de La Primera Rebelión.
¿Todos sus hermanos? No los había visto desde el momento en el que los condenaron. No le interesaba verlos.
Y aún así, ahí estaba.
Le había ofrecido asilo a su hermana, para que pudiera descansar y tuviera un lugar dónde dormir.
Y no entendía por qué.
No había estado atendiendo el bar, de hecho, el lugar que le había dado para hospedar a su hermana, estaba bastante lejos. No quería que su familia se entrometiera en su vida personal.
Irónicamente, sabía que tarde o temprano pasaría.
Voló hasta lo más alto de una montaña, cuya cima quedaba inclusive por encima de las nubes. Uno de los puntos más altos y cercanos que tenía.
Miró hacia el horizonte, apreciando la puesta de sol.
Tomó un cigarrillo y lo encendió.
Siempre que estaba estresado, enojado, preocupado o deprimido, terminaba por fumar.
Esta no era la diferencia.
Dio una calada lenta y profunda.
Dejó salir el humo por sus labios con calma.
Cerró los ojos.
Dio un suspiro pesado, a raíz de su interacción con Raziel, podía detectar la presencia de sus hermanos.
Y esta no fue la excepción.
Reconoció una presencia antigua, pesada.. casi sofocante.
No le veía, pero sabía que 𝓪𝓵𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓪𝓫𝓪 𝓬𝓮𝓻𝓬𝓪
[Registro]
[ Tiempo Presente, una semana después de la primera interacción con Raziel | 4:30 p.m ]
Milenios habían pasado desde que alguien se había referido a él por su nombre real. Mismo que enterró junto con su pasado en el momento en el que llegó a la Tierra.
Esperaba que siguiera así para siempre, no tener que recordar esas cosas. Vivir la "condena" de vagar aburrido de lo mismo siempre, tal como Caín en sus inicios.
Y sin embargo, ahí estaba. Un día, de la nada, apareció una de sus hermanas. Raziel, para ser precisos. Ella le puso al tanto de todo lo que había estado ocurriendo meses atrás. Los eventos coincidían con una serie de "irregularidades" de las que se había estado percatando, pero jamás imaginó que tuvieran tanto impacto y que fueran ese tipo de cosas.
¿Qué estaba ocurriendo? Él sabía que su hermana Mikhael estaba loca, siempre lo supo. Pero honestamente, ¿Por qué otra rebelión? ¿Por qué esta vez apoyando una causa contra la que estuvo en contra en la primera?
Siempre detestó esas incongruencias, pero había algo peor que eso. De entre todos sus hermanos, siempre hubo una de ellos de quien menos se fiaba.
Shamriel.
Solo pensar el nombre le causaba escalofríos. No quería tener que lidiar con ella. Y aún así, sabía que estaba en la Tierra con los demás. Raziel se lo había dicho, que varios escaparon y que desconocía cuantos seguían con vida.
Y que Shamriel había bajado con ellos...
La ironía de la situación le hizo reír con amargura.
Sus hermanos, que otrora miraban con desdén el mundo, terminaron ahí mismo, habitando la misma tierra que él.
¿Divinidad? Para él no existía. La había abandonado hacía muchísimo tiempo.
¿Padre? Les dio la espalda desde la resolución de La Primera Rebelión.
¿Todos sus hermanos? No los había visto desde el momento en el que los condenaron. No le interesaba verlos.
Y aún así, ahí estaba.
Le había ofrecido asilo a su hermana, para que pudiera descansar y tuviera un lugar dónde dormir.
Y no entendía por qué.
No había estado atendiendo el bar, de hecho, el lugar que le había dado para hospedar a su hermana, estaba bastante lejos. No quería que su familia se entrometiera en su vida personal.
Irónicamente, sabía que tarde o temprano pasaría.
Voló hasta lo más alto de una montaña, cuya cima quedaba inclusive por encima de las nubes. Uno de los puntos más altos y cercanos que tenía.
Miró hacia el horizonte, apreciando la puesta de sol.
Tomó un cigarrillo y lo encendió.
Siempre que estaba estresado, enojado, preocupado o deprimido, terminaba por fumar.
Esta no era la diferencia.
Dio una calada lenta y profunda.
Dejó salir el humo por sus labios con calma.
Cerró los ojos.
Dio un suspiro pesado, a raíz de su interacción con Raziel, podía detectar la presencia de sus hermanos.
Y esta no fue la excepción.
Reconoció una presencia antigua, pesada.. casi sofocante.
No le veía, pero sabía que 𝓪𝓵𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓪𝓫𝓪 𝓬𝓮𝓻𝓬𝓪
Con [Halo_of_Ruin]
[Registro]
[ Tiempo Presente, una semana después de la primera interacción con Raziel | 4:30 p.m ]
Milenios habían pasado desde que alguien se había referido a él por su nombre real. Mismo que enterró junto con su pasado en el momento en el que llegó a la Tierra.
Esperaba que siguiera así para siempre, no tener que recordar esas cosas. Vivir la "condena" de vagar aburrido de lo mismo siempre, tal como Caín en sus inicios.
Y sin embargo, ahí estaba. Un día, de la nada, apareció una de sus hermanas. Raziel, para ser precisos. Ella le puso al tanto de todo lo que había estado ocurriendo meses atrás. Los eventos coincidían con una serie de "irregularidades" de las que se había estado percatando, pero jamás imaginó que tuvieran tanto impacto y que fueran ese tipo de cosas.
¿Qué estaba ocurriendo? Él sabía que su hermana Mikhael estaba loca, siempre lo supo. Pero honestamente, ¿Por qué otra rebelión? ¿Por qué esta vez apoyando una causa contra la que estuvo en contra en la primera?
Siempre detestó esas incongruencias, pero había algo peor que eso. De entre todos sus hermanos, siempre hubo una de ellos de quien menos se fiaba.
Shamriel.
Solo pensar el nombre le causaba escalofríos. No quería tener que lidiar con ella. Y aún así, sabía que estaba en la Tierra con los demás. Raziel se lo había dicho, que varios escaparon y que desconocía cuantos seguían con vida.
Y que Shamriel había bajado con ellos...
La ironía de la situación le hizo reír con amargura.
Sus hermanos, que otrora miraban con desdén el mundo, terminaron ahí mismo, habitando la misma tierra que él.
¿Divinidad? Para él no existía. La había abandonado hacía muchísimo tiempo.
¿Padre? Les dio la espalda desde la resolución de La Primera Rebelión.
¿Todos sus hermanos? No los había visto desde el momento en el que los condenaron. No le interesaba verlos.
Y aún así, ahí estaba.
Le había ofrecido asilo a su hermana, para que pudiera descansar y tuviera un lugar dónde dormir.
Y no entendía por qué.
No había estado atendiendo el bar, de hecho, el lugar que le había dado para hospedar a su hermana, estaba bastante lejos. No quería que su familia se entrometiera en su vida personal.
Irónicamente, sabía que tarde o temprano pasaría.
Voló hasta lo más alto de una montaña, cuya cima quedaba inclusive por encima de las nubes. Uno de los puntos más altos y cercanos que tenía.
Miró hacia el horizonte, apreciando la puesta de sol.
Tomó un cigarrillo y lo encendió.
Siempre que estaba estresado, enojado, preocupado o deprimido, terminaba por fumar.
Esta no era la diferencia.
Dio una calada lenta y profunda.
Dejó salir el humo por sus labios con calma.
Cerró los ojos.
Dio un suspiro pesado, a raíz de su interacción con Raziel, podía detectar la presencia de sus hermanos.
Y esta no fue la excepción.
Reconoció una presencia antigua, pesada.. casi sofocante.
No le veía, pero sabía que 𝓪𝓵𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷 𝓮𝓼𝓽𝓪𝓫𝓪 𝓬𝓮𝓻𝓬𝓪
Tipo
Individual
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible