//Rol abierto a quien quiera participar//
Celestine escapó del castillo de su familia, dejando atrás una vida de lujos con tal de alejarse de su frío y distante padre, de los mandatos de este, y también, por supuesto, para conocer el mundo exterior que durante tantos años le había sido negado. Vestida con sus ropas de noble, caminar tanta distancia estaba resultando dificultoso, pero no podía rendirse, tenía que encontrar el rumbo hacia algún lugar, anhelaba conocer el mundo, verlo con sus propios ojos y experimentarlo en su carne.
Durante toda su vida ella había Sido una niña noble materialmente privilegiada, pero por fin había cumplido sus 18 años y estaba lista para escapar de esa vida que para algunos sería idílica pero para ella era una prisión. Sin embargo, lo más cerca que había estado de conocer el mundo exterior era a través de libros, y la mayoría de estos eran de fantasía.
Luego de una larga y agotadora caminata, Celestine finalmente llegó a una ciudad y se adentró en ella, caminando lentamente y observando todo a su alrededor, impresionada por el mundo enorme que había fuera de su castillo, preguntándose cómo podría acercarse a alguien para hablar, y por supuesto, preguntándose dónde pasaría las noches a partir de aquel momento. Ella no lo sabía, porque había estado viviendo en una realidad dónde todos vivían por y para ella, pero tendría más de un problema a partir de ese entonces ya que, además de su ropa, no llevaba nada, ni siquiera un poco de dinero.
Celestine escapó del castillo de su familia, dejando atrás una vida de lujos con tal de alejarse de su frío y distante padre, de los mandatos de este, y también, por supuesto, para conocer el mundo exterior que durante tantos años le había sido negado. Vestida con sus ropas de noble, caminar tanta distancia estaba resultando dificultoso, pero no podía rendirse, tenía que encontrar el rumbo hacia algún lugar, anhelaba conocer el mundo, verlo con sus propios ojos y experimentarlo en su carne.
Durante toda su vida ella había Sido una niña noble materialmente privilegiada, pero por fin había cumplido sus 18 años y estaba lista para escapar de esa vida que para algunos sería idílica pero para ella era una prisión. Sin embargo, lo más cerca que había estado de conocer el mundo exterior era a través de libros, y la mayoría de estos eran de fantasía.
Luego de una larga y agotadora caminata, Celestine finalmente llegó a una ciudad y se adentró en ella, caminando lentamente y observando todo a su alrededor, impresionada por el mundo enorme que había fuera de su castillo, preguntándose cómo podría acercarse a alguien para hablar, y por supuesto, preguntándose dónde pasaría las noches a partir de aquel momento. Ella no lo sabía, porque había estado viviendo en una realidad dónde todos vivían por y para ella, pero tendría más de un problema a partir de ese entonces ya que, además de su ropa, no llevaba nada, ni siquiera un poco de dinero.
//Rol abierto a quien quiera participar//
Celestine escapó del castillo de su familia, dejando atrás una vida de lujos con tal de alejarse de su frío y distante padre, de los mandatos de este, y también, por supuesto, para conocer el mundo exterior que durante tantos años le había sido negado. Vestida con sus ropas de noble, caminar tanta distancia estaba resultando dificultoso, pero no podía rendirse, tenía que encontrar el rumbo hacia algún lugar, anhelaba conocer el mundo, verlo con sus propios ojos y experimentarlo en su carne.
Durante toda su vida ella había Sido una niña noble materialmente privilegiada, pero por fin había cumplido sus 18 años y estaba lista para escapar de esa vida que para algunos sería idílica pero para ella era una prisión. Sin embargo, lo más cerca que había estado de conocer el mundo exterior era a través de libros, y la mayoría de estos eran de fantasía.
Luego de una larga y agotadora caminata, Celestine finalmente llegó a una ciudad y se adentró en ella, caminando lentamente y observando todo a su alrededor, impresionada por el mundo enorme que había fuera de su castillo, preguntándose cómo podría acercarse a alguien para hablar, y por supuesto, preguntándose dónde pasaría las noches a partir de aquel momento. Ella no lo sabía, porque había estado viviendo en una realidad dónde todos vivían por y para ella, pero tendría más de un problema a partir de ese entonces ya que, además de su ropa, no llevaba nada, ni siquiera un poco de dinero.