Zagreo the Dark Demon Greek Mitology

────¡Ey, vas bien! Esa es la energía que quiero ver. Recuerda, si mañana no puedes moverte, no es culpa de la entrenadora, sino del progreso... y tal vez de que la rutina se extendió un poquito de lo planeado. Pero solo un poquito.

Estaba observando el claro entre los árboles. Cuando las hojas se agitaban, estas creaban un círculo de sombras verdosas al rededor del espacio que había elegido para que su sobrino pudiera entrenar cómodamente. Ella, desde su rincón, seguía cada uno de sus movimientos mientras degustaba tranquilamente unas papitas fritas con ketchup.

Quizá, a simple vista, parecía que se estaba tomando a la ligera la rutina de entrenamiento del joven dios, dejándole el trabajo duro mientras ella se limitaba a comer. Pero en realidad, esas papitas le servían para mantenerse concentrada en la proyección de las ilusiones que había levantado en torno a él.

Un minotauro blandía un hacha pesada, un arco de hierro iluminó el aire cuando su arma descendió hacia el costado izquierdo del dios. Frente a él, un centauro levantó una nube de tierra bajo los cascos, acercándose feroz con la espada desenvainada.

Tal vez había sido un poco exagerado, pero ella confiba plenamente en las habilidades de combate de su sobrino. Y, como ya le había dicho, un guardaespaldas tiene que estar preparado para cualquier cosa. Entrenar contra varios oponentes a la vez lo ayudaría a reaccionar mejor ante una situación real de peligro.
[Dark_Demon] ────¡Ey, vas bien! Esa es la energía que quiero ver. Recuerda, si mañana no puedes moverte, no es culpa de la entrenadora, sino del progreso... y tal vez de que la rutina se extendió un poquito de lo planeado. Pero solo un poquito. Estaba observando el claro entre los árboles. Cuando las hojas se agitaban, estas creaban un círculo de sombras verdosas al rededor del espacio que había elegido para que su sobrino pudiera entrenar cómodamente. Ella, desde su rincón, seguía cada uno de sus movimientos mientras degustaba tranquilamente unas papitas fritas con ketchup. Quizá, a simple vista, parecía que se estaba tomando a la ligera la rutina de entrenamiento del joven dios, dejándole el trabajo duro mientras ella se limitaba a comer. Pero en realidad, esas papitas le servían para mantenerse concentrada en la proyección de las ilusiones que había levantado en torno a él. Un minotauro blandía un hacha pesada, un arco de hierro iluminó el aire cuando su arma descendió hacia el costado izquierdo del dios. Frente a él, un centauro levantó una nube de tierra bajo los cascos, acercándose feroz con la espada desenvainada. Tal vez había sido un poco exagerado, pero ella confiba plenamente en las habilidades de combate de su sobrino. Y, como ya le había dicho, un guardaespaldas tiene que estar preparado para cualquier cosa. Entrenar contra varios oponentes a la vez lo ayudaría a reaccionar mejor ante una situación real de peligro.
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