ℍ𝕖'𝕤 𝕓𝕒𝕔𝕜!
Fandom N/A
Categoría Fantasía
El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno.

Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras.

Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió…

Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses.

—Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente.

—... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…—

🜏 ☿ ♅ ♆ ♄ Dʀ Jᴏʜɴ Dᴇᴇ 0̷0̷7̷ ♄ ♆ ♅ ☿ 🜏
El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno. Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras. Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió… Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses. —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente. —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…— [JD_007]
Tipo
Individual
Líneas
Cualquier línea
Estado
Disponible
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados