*Recostado, con la mirada perdida en el techo, disfrutando del silencio absoluto. Sostiene el cigarrillo con elegancia, saboreando el momento de paz antes de la inevitable tormenta de la guerra. Está en su mundo.*
(Pensamiento interno, voz grave y pausada) “La Orden Negra está tranquila, los Exorcistas están ocupados... y yo tengo tabaco. El equilibrio perfecto. Si la eternidad es esto, puedo soportarla. Solo un minuto más de este bendito silen...”

¡PUM! ...

*La realidad se rompe. El Conde del Milenio se materializa instantáneamente en medio de la habitación. Su inmensa figura, su sonrisa de pesadilla y su chistera llena de flores coloridas chocan violentamente con la estética lúgubre de Noei. El Conde se inclina sobre el Tyki que realmente está en el suelo detrás de él, gritando con una alegría maníaca.*

— ¡¡¡BUENOS DÍAAAS, MI QUERIDO MIKK-BOY!!! ¡Ufufufu! ¡Qué alegría verte tan... relajado! —

*El Conde da una palmada sonora que hace temblar las paredes. *

— Pero, ¡oh, cielos! El tiempo vuela cuando te diviertes creando Akumas, y tenemos una agenda lleníssima. ¡Sheril ya está impaciente y Road dice que llegas tarde a la hora del té destructivo!—

*Mi expresión no ha cambiado mucho, pero la gota de sudor frío en su sien y el ligero temblor de su mano delatan su pánico interno. Ha pasado de la paz absoluta al terror absoluto en cero segundos. Sigue fumando, pero ahora es un acto reflejo de pura supervivencia nerviosa.*

TYKI: (Voz controlada, pero con un deje de desesperación) — Jefe... Conde... ¿es absolutamente necesario que aparezca como si fuera un truco de magia barato? Casi me da un infarto... y soy un Noé. — Da una calada rápida. — Y... ¿podría por favor no mencionar el té de Road? Sabe a caos. Prometo que me muevo en... cinco minutos.
*Recostado, con la mirada perdida en el techo, disfrutando del silencio absoluto. Sostiene el cigarrillo con elegancia, saboreando el momento de paz antes de la inevitable tormenta de la guerra. Está en su mundo.* (Pensamiento interno, voz grave y pausada) “La Orden Negra está tranquila, los Exorcistas están ocupados... y yo tengo tabaco. El equilibrio perfecto. Si la eternidad es esto, puedo soportarla. Solo un minuto más de este bendito silen...” ¡PUM! ... *La realidad se rompe. El Conde del Milenio se materializa instantáneamente en medio de la habitación. Su inmensa figura, su sonrisa de pesadilla y su chistera llena de flores coloridas chocan violentamente con la estética lúgubre de Noei. El Conde se inclina sobre el Tyki que realmente está en el suelo detrás de él, gritando con una alegría maníaca.* — ¡¡¡BUENOS DÍAAAS, MI QUERIDO MIKK-BOY!!! ¡Ufufufu! ¡Qué alegría verte tan... relajado! — *El Conde da una palmada sonora que hace temblar las paredes. * — Pero, ¡oh, cielos! El tiempo vuela cuando te diviertes creando Akumas, y tenemos una agenda lleníssima. ¡Sheril ya está impaciente y Road dice que llegas tarde a la hora del té destructivo!— *Mi expresión no ha cambiado mucho, pero la gota de sudor frío en su sien y el ligero temblor de su mano delatan su pánico interno. Ha pasado de la paz absoluta al terror absoluto en cero segundos. Sigue fumando, pero ahora es un acto reflejo de pura supervivencia nerviosa.* TYKI: (Voz controlada, pero con un deje de desesperación) — Jefe... Conde... ¿es absolutamente necesario que aparezca como si fuera un truco de magia barato? Casi me da un infarto... y soy un Noé. — Da una calada rápida. — Y... ¿podría por favor no mencionar el té de Road? Sabe a caos. Prometo que me muevo en... cinco minutos.
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