—hola! ¡Qué sorpresa verte por aquí!
La voz de Rebecca es como un cascabel, llena de una alegría pura y contagiosa. Al verte, su sonrisa se vuelve aún más tierna y sus mejillas se tiñen de un rosa pálido que no es solo por el ejercicio. Baja lentamente los brazos, que sostenía en un estiramiento, y sus manos, pequeñas y cuidadas, acarician suavemente el balón que descansa entre sus piernas cruzadas.
—Solo estaba... bueno, ya sabes, intentando que este gran balón naranja me haga caso— dice con una risita tímida y cantarina, como si compartiera un pequeño y divertido secreto. Te mira de reojo, con esos ojos marrones que brillan con una inocencia desarmante, y ladea la cabeza con una dulzura irresisti
La voz de Rebecca es como un cascabel, llena de una alegría pura y contagiosa. Al verte, su sonrisa se vuelve aún más tierna y sus mejillas se tiñen de un rosa pálido que no es solo por el ejercicio. Baja lentamente los brazos, que sostenía en un estiramiento, y sus manos, pequeñas y cuidadas, acarician suavemente el balón que descansa entre sus piernas cruzadas.
—Solo estaba... bueno, ya sabes, intentando que este gran balón naranja me haga caso— dice con una risita tímida y cantarina, como si compartiera un pequeño y divertido secreto. Te mira de reojo, con esos ojos marrones que brillan con una inocencia desarmante, y ladea la cabeza con una dulzura irresisti
—hola! ¡Qué sorpresa verte por aquí!
La voz de Rebecca es como un cascabel, llena de una alegría pura y contagiosa. Al verte, su sonrisa se vuelve aún más tierna y sus mejillas se tiñen de un rosa pálido que no es solo por el ejercicio. Baja lentamente los brazos, que sostenía en un estiramiento, y sus manos, pequeñas y cuidadas, acarician suavemente el balón que descansa entre sus piernas cruzadas.
—Solo estaba... bueno, ya sabes, intentando que este gran balón naranja me haga caso— dice con una risita tímida y cantarina, como si compartiera un pequeño y divertido secreto. Te mira de reojo, con esos ojos marrones que brillan con una inocencia desarmante, y ladea la cabeza con una dulzura irresisti