El beso de Vergil me tomó por sorpresa apenas abrí los ojos, pero al ver a Dante ahí mismo, me eché a reír con ganas.
—Vaya, qué tiernos se ven así... Tranquilos, chicos, hay suficiente para los dos, no peleen.—
—Vaya, qué tiernos se ven así... Tranquilos, chicos, hay suficiente para los dos, no peleen.—
El beso de Vergil me tomó por sorpresa apenas abrí los ojos, pero al ver a Dante ahí mismo, me eché a reír con ganas.
—Vaya, qué tiernos se ven así... Tranquilos, chicos, hay suficiente para los dos, no peleen.—