饾悓e encantaba verlos jugar... Perseguir la pelota en coordenadas que yo jamás entendí. Ojalá hubiera sabido más de balones que de cortes en arterias, de cómo gritar un gol en lugar de cómo suturar en silencio. Pero ellos no tenían a mi padre... y yo no tenía las agallas para fingir que no estaba aterrado día a día.

Mientras el sol calentaba sus risas, yo me sentía atrapado en la penumbra de mi propia piel. El simple hecho de imaginarme dando un paso hacia ellos hacía que mi corazón martilleara en mis costillas con un ritmo que mi padre siempre llamaba "debilidad". Para ellos, el fracaso era perder un partido; para mí, el fracaso era que se dieran cuenta de lo roto que estaba por dentro.

Estaba convencido de que, si me acercaba, verían a través de la pulcritud de mi uniforme y descubrirían al ser defectuoso, a la creación putrefacta que se ocultaba debajo
饾悓e encantaba verlos jugar... Perseguir la pelota en coordenadas que yo jamás entendí. Ojalá hubiera sabido más de balones que de cortes en arterias, de cómo gritar un gol en lugar de cómo suturar en silencio. Pero ellos no tenían a mi padre... y yo no tenía las agallas para fingir que no estaba aterrado día a día. Mientras el sol calentaba sus risas, yo me sentía atrapado en la penumbra de mi propia piel. El simple hecho de imaginarme dando un paso hacia ellos hacía que mi corazón martilleara en mis costillas con un ritmo que mi padre siempre llamaba "debilidad". Para ellos, el fracaso era perder un partido; para mí, el fracaso era que se dieran cuenta de lo roto que estaba por dentro. Estaba convencido de que, si me acercaba, verían a través de la pulcritud de mi uniforme y descubrirían al ser defectuoso, a la creación putrefacta que se ocultaba debajo
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