Cuando estás entre personas falsas, todo movimiento se siente como un clavo más en tu propio ataúd.
Cada palabra, cada gesto… incluso el silencio, todo es observado, juzgado, distorsionado hasta dejar de pertenecerte.
En la ciudad aprendí a hacerme pequeño. A no decir de más. A desaparecer entre el ruido para no ser malinterpretado.
Pero desde que nos fuimos… algo en mí se...liberó.
Como si el aire, por fin, no pesara.
Nos hemos tenido el uno al otro.
Y suena simple, pero no lo es...
Porque contigo no tengo que traducirme. Aquí, el tiempo se queda quieto.
Las personas que importan llegaron sin esfuerzo… y las demás se fueron sin despedirse, incapaces de soportar algo tan simple como la calma.
A veces te observo en silencio y pienso en lo improbable que es todo esto.
Que alguien como yo haya encontrado un lugar donde no necesita defender su propia existencia.
Contigo, el mundo no es más amable…
pero sí lo suficientemente habitable.
Y eso…
eso es lo más cercano a la paz que he conocido.
Cada palabra, cada gesto… incluso el silencio, todo es observado, juzgado, distorsionado hasta dejar de pertenecerte.
En la ciudad aprendí a hacerme pequeño. A no decir de más. A desaparecer entre el ruido para no ser malinterpretado.
Pero desde que nos fuimos… algo en mí se...liberó.
Como si el aire, por fin, no pesara.
Nos hemos tenido el uno al otro.
Y suena simple, pero no lo es...
Porque contigo no tengo que traducirme. Aquí, el tiempo se queda quieto.
Las personas que importan llegaron sin esfuerzo… y las demás se fueron sin despedirse, incapaces de soportar algo tan simple como la calma.
A veces te observo en silencio y pienso en lo improbable que es todo esto.
Que alguien como yo haya encontrado un lugar donde no necesita defender su propia existencia.
Contigo, el mundo no es más amable…
pero sí lo suficientemente habitable.
Y eso…
eso es lo más cercano a la paz que he conocido.
Cuando estás entre personas falsas, todo movimiento se siente como un clavo más en tu propio ataúd.
Cada palabra, cada gesto… incluso el silencio, todo es observado, juzgado, distorsionado hasta dejar de pertenecerte.
En la ciudad aprendí a hacerme pequeño. A no decir de más. A desaparecer entre el ruido para no ser malinterpretado.
Pero desde que nos fuimos… algo en mí se...liberó.
Como si el aire, por fin, no pesara.
Nos hemos tenido el uno al otro.
Y suena simple, pero no lo es...
Porque contigo no tengo que traducirme. Aquí, el tiempo se queda quieto.
Las personas que importan llegaron sin esfuerzo… y las demás se fueron sin despedirse, incapaces de soportar algo tan simple como la calma.
A veces te observo en silencio y pienso en lo improbable que es todo esto.
Que alguien como yo haya encontrado un lugar donde no necesita defender su propia existencia.
Contigo, el mundo no es más amable…
pero sí lo suficientemente habitable.
Y eso…
eso es lo más cercano a la paz que he conocido.