Escena: El Brindis del Desprecio

Lugar: Un salón privado de techos altos, iluminado por candelabros de cristal y luces de neón que se filtran por los ventanales.

Ambiente: El aire es pesado, cargado de un aroma a perfume caro y una tensión que se puede cortar con un cuchillo.

Las puertas dobles se abren de par en par, y Sakura Ishtar entra con una parsimonia que hiela la sangre de los presentes. No necesita levantar la voz para que el murmullo de la fiesta se detenga; su sola presencia, imponente y desaliñada a propósito, exige una atención absoluta.

Se detiene frente a ti, con la camisa negra entreabierta y esa mirada dorada que parece leer tus pecados más profundos. Hay una arrogancia natural en la forma en que ladea la cabeza, su cabello plateado brillando bajo la luz fría. Sin apartar la vista de tus ojos, sujeta una copa de cristal fino, pero no para beber.

—"¿De verdad creías que un brindis sellaría este acuerdo?" —dice con una voz suave, pero cargada de un veneno aterciopelado—. "Las promesas se escriben con sangre o con fuego, no con vino barato."

Con un movimiento lento y deliberado, Sakura inclina la mano. El líquido dorado comienza a derramarse fuera de la copa, goteando directamente sobre el suelo de mármol blanco, salpicando tus zapatos sin que él parpadee siquiera. Es un gesto de desprecio puro, una declaración de poder.

—"Dime..." —añade, dejando que la copa vacía cuelgue de sus dedos—, "¿qué valor tiene tu palabra ahora que he vaciado tu honor en el suelo?"

Se inclina hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambos hasta que puedes sentir el calor que emana de él. Su sonrisa no es amable; es la de alguien que sabe que ya ha ganado la partida antes de que tú tirarás los dados.
🍷 Escena: El Brindis del Desprecio Lugar: Un salón privado de techos altos, iluminado por candelabros de cristal y luces de neón que se filtran por los ventanales. Ambiente: El aire es pesado, cargado de un aroma a perfume caro y una tensión que se puede cortar con un cuchillo. Las puertas dobles se abren de par en par, y Sakura Ishtar entra con una parsimonia que hiela la sangre de los presentes. No necesita levantar la voz para que el murmullo de la fiesta se detenga; su sola presencia, imponente y desaliñada a propósito, exige una atención absoluta. Se detiene frente a ti, con la camisa negra entreabierta y esa mirada dorada que parece leer tus pecados más profundos. Hay una arrogancia natural en la forma en que ladea la cabeza, su cabello plateado brillando bajo la luz fría. Sin apartar la vista de tus ojos, sujeta una copa de cristal fino, pero no para beber. —"¿De verdad creías que un brindis sellaría este acuerdo?" —dice con una voz suave, pero cargada de un veneno aterciopelado—. "Las promesas se escriben con sangre o con fuego, no con vino barato." Con un movimiento lento y deliberado, Sakura inclina la mano. El líquido dorado comienza a derramarse fuera de la copa, goteando directamente sobre el suelo de mármol blanco, salpicando tus zapatos sin que él parpadee siquiera. Es un gesto de desprecio puro, una declaración de poder. —"Dime..." —añade, dejando que la copa vacía cuelgue de sus dedos—, "¿qué valor tiene tu palabra ahora que he vaciado tu honor en el suelo?" Se inclina hacia adelante, reduciendo la distancia entre ambos hasta que puedes sentir el calor que emana de él. Su sonrisa no es amable; es la de alguien que sabe que ya ha ganado la partida antes de que tú tirarás los dados.
Me gusta
Me shockea
3
0 turnos 1 maullido
Patrocinados
Patrocinados