Había quedado más que agotado...
... Las luces parecían desvanecerse de sus ojos, y el sudor, no hacía mas que enfriar su cuerpo en un caso extremo pues ahora temblaba de el exceso de humedad en el cuerpo.
Cayó rendido sobre sus rodillas y sus brazos ya habían entrado en un lapso de entumecimiento y dolor al sobre esforzarse con la intensidad de aquel concierto para dos. Pues el Di Vincenzo lo había llevado al limite. Incluso sus dedos eran difíciles de controlar pues ya derramaban algo de aquel líquido carmesí.
Jadeaba por recuperar el aliento mientras su empapado rostro se esforzaba por mantenerse alto.
... Las luces parecían desvanecerse de sus ojos, y el sudor, no hacía mas que enfriar su cuerpo en un caso extremo pues ahora temblaba de el exceso de humedad en el cuerpo.
Cayó rendido sobre sus rodillas y sus brazos ya habían entrado en un lapso de entumecimiento y dolor al sobre esforzarse con la intensidad de aquel concierto para dos. Pues el Di Vincenzo lo había llevado al limite. Incluso sus dedos eran difíciles de controlar pues ya derramaban algo de aquel líquido carmesí.
Jadeaba por recuperar el aliento mientras su empapado rostro se esforzaba por mantenerse alto.
Había quedado más que agotado...
... Las luces parecían desvanecerse de sus ojos, y el sudor, no hacía mas que enfriar su cuerpo en un caso extremo pues ahora temblaba de el exceso de humedad en el cuerpo.
Cayó rendido sobre sus rodillas y sus brazos ya habían entrado en un lapso de entumecimiento y dolor al sobre esforzarse con la intensidad de aquel concierto para dos. Pues el Di Vincenzo lo había llevado al limite. Incluso sus dedos eran difíciles de controlar pues ya derramaban algo de aquel líquido carmesí.
Jadeaba por recuperar el aliento mientras su empapado rostro se esforzaba por mantenerse alto.
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