—¡𝐐ue no cunda el pánico! Ya estoy aquí para arreglar ese fémur roto... —murmuró al aire, con la voz ronca y arrastrando un poco las palabras.
Su llegada al área de cocina fue casi teatral. Se mantenía en pie más por inercia y pura fuerza de voluntad que por raciocinio. ✟
Su llegada al área de cocina fue casi teatral. Se mantenía en pie más por inercia y pura fuerza de voluntad que por raciocinio. ✟
—¡𝐐ue no cunda el pánico! Ya estoy aquí para arreglar ese fémur roto... —murmuró al aire, con la voz ronca y arrastrando un poco las palabras.
Su llegada al área de cocina fue casi teatral. Se mantenía en pie más por inercia y pura fuerza de voluntad que por raciocinio. ✟