La noche apenas comenzaba. El ruido de la ciudad se concentraba en puntos específicos.
Clubes, bares, lugares con alta música y muchísima gente.
A lo lejos, el guardia de la entrada reconoció a Jay, le hizo una seña para dejarlo pasar con quien quiera que fuera a acompañarlo esa noche.
Era más que lógico lo único que quería esa noche:
Salir, despejarse, divertirse, olvidarse de todo por un instante y beber hasta no poder más.
La música resonaba con fuerza, la gente esperaba afuera mientras él tenía carta abierta para entrar cuando quisiera.
- Y bueno ¿Cuándo empezamos la fiesta?
Dijo, mirando hacia la entrada con un gesto divertido.
Clubes, bares, lugares con alta música y muchísima gente.
A lo lejos, el guardia de la entrada reconoció a Jay, le hizo una seña para dejarlo pasar con quien quiera que fuera a acompañarlo esa noche.
Era más que lógico lo único que quería esa noche:
Salir, despejarse, divertirse, olvidarse de todo por un instante y beber hasta no poder más.
La música resonaba con fuerza, la gente esperaba afuera mientras él tenía carta abierta para entrar cuando quisiera.
- Y bueno ¿Cuándo empezamos la fiesta?
Dijo, mirando hacia la entrada con un gesto divertido.
La noche apenas comenzaba. El ruido de la ciudad se concentraba en puntos específicos.
Clubes, bares, lugares con alta música y muchísima gente.
A lo lejos, el guardia de la entrada reconoció a Jay, le hizo una seña para dejarlo pasar con quien quiera que fuera a acompañarlo esa noche.
Era más que lógico lo único que quería esa noche:
Salir, despejarse, divertirse, olvidarse de todo por un instante y beber hasta no poder más.
La música resonaba con fuerza, la gente esperaba afuera mientras él tenía carta abierta para entrar cuando quisiera.
- Y bueno ¿Cuándo empezamos la fiesta?
Dijo, mirando hacia la entrada con un gesto divertido.