Pasaron varios meses de recuperación donde ver a sus padres se volvió menos frecuente, dónde la enfermedad como un mal empedernido por destruir lo más sagrado, rondaba con una Oz sobre la familia.

Su padre, el hombre fuerte que conocía, cayó enfermo; víctima del cáncer de páncreas, en una etapa demasiado avanzada como para poder si quiera someterse a las quimioterapias.

« Yo quiero morir en casa, no en una habitación del hospital. »

Decía el hombre valeroso más, temeroso de dejar a su familia atrás.

La noticia se esparció como un llamado doloroso hacia los oídos de Damián, escuchar la voz de su madre al teléfono dándole la noticia lo golpeó con brutalidad.

¿Cómo podía ese hombre tener tan horrible enfermedad?. De primer mano Damián sabía lo que significaba, el peso físico y mental, peor aún; su madre, ella la pasaba peor. El teléfono cayó de sus manos. -- Iré en cuanto pueda.-- Se escucho la caída del dispositivo al suelo, como un eco frío.

¿Cómo darle la terrible noticia a Sayuri?. Sentía que esto era un castigo, una mala broma del mundo, una terrible forma de recordarle lo vulnerable que era todo.

Espero a que ella llegara, sentado sobre la cama los recuerdos azotaron con fuerza su mente. Tan densos, tan hermosos, llenos de buenos y malos tragos recordando las palabras de su abuelo:

« No reniegues de tu hijo, porque ese niño algún día cargará tu ataúd sobre sus hombros. »

Jamás le había contado a nadie la relación dolorosa con su padre, y como, el tiempo logro lo que muchos hijos desean: hacer que su progenitor sienta orgullo.

(( 𝑺𝒂𝒚𝒖𝒓𝒊 ))
Pasaron varios meses de recuperación donde ver a sus padres se volvió menos frecuente, dónde la enfermedad como un mal empedernido por destruir lo más sagrado, rondaba con una Oz sobre la familia. Su padre, el hombre fuerte que conocía, cayó enfermo; víctima del cáncer de páncreas, en una etapa demasiado avanzada como para poder si quiera someterse a las quimioterapias. « Yo quiero morir en casa, no en una habitación del hospital. » Decía el hombre valeroso más, temeroso de dejar a su familia atrás. La noticia se esparció como un llamado doloroso hacia los oídos de Damián, escuchar la voz de su madre al teléfono dándole la noticia lo golpeó con brutalidad. ¿Cómo podía ese hombre tener tan horrible enfermedad?. De primer mano Damián sabía lo que significaba, el peso físico y mental, peor aún; su madre, ella la pasaba peor. El teléfono cayó de sus manos. -- Iré en cuanto pueda.-- Se escucho la caída del dispositivo al suelo, como un eco frío. ¿Cómo darle la terrible noticia a Sayuri?. Sentía que esto era un castigo, una mala broma del mundo, una terrible forma de recordarle lo vulnerable que era todo. Espero a que ella llegara, sentado sobre la cama los recuerdos azotaron con fuerza su mente. Tan densos, tan hermosos, llenos de buenos y malos tragos recordando las palabras de su abuelo: « No reniegues de tu hijo, porque ese niño algún día cargará tu ataúd sobre sus hombros. » Jamás le había contado a nadie la relación dolorosa con su padre, y como, el tiempo logro lo que muchos hijos desean: hacer que su progenitor sienta orgullo. (( [11.11.000] ))
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