El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, Nairis estaba acostada en la cama, con la mirada fija en el techo. La vida había cambiado, aunque no demasiado; nuevos amigos, un nuevo lugar, un nuevo trabajo... Pero en el fondo, todo seguía igual que siempre.

El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, pero Nairis aún no daba un paso, el silencio podía ser un refugio para muchos, pero para ella, era ensordecedor... Pues no hay ruido mayor que el de los pensamientos.

El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, sus rayos un cruel recordatorio de la existencia, de la obligación de fingir normalidad, de las emociones que desbordaban en su interior ¿Cuánto más duraría esto? Nadie lo sabía, y eso era lo peor, nadie podía darle una respuesta a Nairis.

Un suspiro y, finalmente, hubo movimiento, sin decir ni una palabra se levantó, dispuesta a comenzar un nuevo día, caminó al espejo y mostró su mejor sonrisa.

El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación... Y Nairis ya quería que se escondiera, vivir era cansado, pero estaba obligada a ello.
El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, Nairis estaba acostada en la cama, con la mirada fija en el techo. La vida había cambiado, aunque no demasiado; nuevos amigos, un nuevo lugar, un nuevo trabajo... Pero en el fondo, todo seguía igual que siempre. El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, pero Nairis aún no daba un paso, el silencio podía ser un refugio para muchos, pero para ella, era ensordecedor... Pues no hay ruido mayor que el de los pensamientos. El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación, sus rayos un cruel recordatorio de la existencia, de la obligación de fingir normalidad, de las emociones que desbordaban en su interior ¿Cuánto más duraría esto? Nadie lo sabía, y eso era lo peor, nadie podía darle una respuesta a Nairis. Un suspiro y, finalmente, hubo movimiento, sin decir ni una palabra se levantó, dispuesta a comenzar un nuevo día, caminó al espejo y mostró su mejor sonrisa. El sol del día llevaba tiempo irrumpiendo en la habitación... Y Nairis ya quería que se escondiera, vivir era cansado, pero estaba obligada a ello.
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