—Tras meses de huida y caos llegaron a un alejado poblado donde el silencio de aquella pequeña capilla parecía darle esa paz que necesitaban. En ese momento no había misiones que cumplir, guardias que evadir o expectativas familiares.. solo estaban ellos dos y el regordete sacerdote. Si, aquello realmente estaba pasando orquestado entre engaños para llevarla hasta ese lugar y en ese instante Aaron tomó las manos de Nina mientras daba un suspiro hondo, dejando que el peso del mundo se desvaneciera por un instante —
Nina hoy es el último día que el mundo te reconoce como alguien ajena a mí. No estoy aquí para prometerte una libertad que no deseo para ti, sino para ofrecerte una pertenencia que nos consuma a ambos.
— Hizo una pausa recorriendo el rostro de su amada con una seguridad cargada de una adoración innegable —
A partir de este momento, tus pasos son los míos, tus secretos me pertenecen y tu refugio soy yo. No vas a permitir que nadie más crea que tiene derecho a tu sonrisa, tus dramas o tu llanto, ese privilegio lo reclamó hoy para siempre. Te tomo, no como una compañera de paso, sino como mi destino absoluto. Eres mía, bajo la mirada de Dios y de quien se atreva a observar y yo soy tuyo... encadenado a ti por una voluntad que nadie podrá quebrar.
No habrá salida, porque no habrá lugar en este mundo donde no estés conmigo..
Nina hoy es el último día que el mundo te reconoce como alguien ajena a mí. No estoy aquí para prometerte una libertad que no deseo para ti, sino para ofrecerte una pertenencia que nos consuma a ambos.
— Hizo una pausa recorriendo el rostro de su amada con una seguridad cargada de una adoración innegable —
A partir de este momento, tus pasos son los míos, tus secretos me pertenecen y tu refugio soy yo. No vas a permitir que nadie más crea que tiene derecho a tu sonrisa, tus dramas o tu llanto, ese privilegio lo reclamó hoy para siempre. Te tomo, no como una compañera de paso, sino como mi destino absoluto. Eres mía, bajo la mirada de Dios y de quien se atreva a observar y yo soy tuyo... encadenado a ti por una voluntad que nadie podrá quebrar.
No habrá salida, porque no habrá lugar en este mundo donde no estés conmigo..
—Tras meses de huida y caos llegaron a un alejado poblado donde el silencio de aquella pequeña capilla parecía darle esa paz que necesitaban. En ese momento no había misiones que cumplir, guardias que evadir o expectativas familiares.. solo estaban ellos dos y el regordete sacerdote. Si, aquello realmente estaba pasando orquestado entre engaños para llevarla hasta ese lugar y en ese instante Aaron tomó las manos de Nina mientras daba un suspiro hondo, dejando que el peso del mundo se desvaneciera por un instante —
Nina hoy es el último día que el mundo te reconoce como alguien ajena a mí. No estoy aquí para prometerte una libertad que no deseo para ti, sino para ofrecerte una pertenencia que nos consuma a ambos.
— Hizo una pausa recorriendo el rostro de su amada con una seguridad cargada de una adoración innegable —
A partir de este momento, tus pasos son los míos, tus secretos me pertenecen y tu refugio soy yo. No vas a permitir que nadie más crea que tiene derecho a tu sonrisa, tus dramas o tu llanto, ese privilegio lo reclamó hoy para siempre. Te tomo, no como una compañera de paso, sino como mi destino absoluto. Eres mía, bajo la mirada de Dios y de quien se atreva a observar y yo soy tuyo... encadenado a ti por una voluntad que nadie podrá quebrar.
No habrá salida, porque no habrá lugar en este mundo donde no estés conmigo..