Eran casi 9:30 p.m, y en la inmensidad de la ciudad, cerca de la torre Eiffel que se alzaba con bella iluminación. En algunos de los edificios, se escapaba el hermoso y armonioso cantar de las cuerdas al frotarse con el arco, produciendo quizás el mas hermoso sonido.

— Bien... ahora crescendo...

La clase continuaba y aquel instruyendo a la pequeña para su próximo recital del día de las madres. Dirigía mientras éste le acompañaba al violín.
Eran casi 9:30 p.m, y en la inmensidad de la ciudad, cerca de la torre Eiffel que se alzaba con bella iluminación. En algunos de los edificios, se escapaba el hermoso y armonioso cantar de las cuerdas al frotarse con el arco, produciendo quizás el mas hermoso sonido. — Bien... ahora crescendo... La clase continuaba y aquel instruyendo a la pequeña para su próximo recital del día de las madres. Dirigía mientras éste le acompañaba al violín.
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