Sus tacones fueron lo primero en salir volando apenas cruzó el umbral de la puerta. Había tenido un día terriblemente agotador y lo único que podía imaginar era lo esponjosa y acogedora que estaría su cama.
—Desearía no tener que volver a trabajar…
Y, sin siquiera molestarse en cambiarse el uniforme, se dejó caer boca abajo sobre el colchón, rendida por el cansancio.
—Desearía no tener que volver a trabajar…
Y, sin siquiera molestarse en cambiarse el uniforme, se dejó caer boca abajo sobre el colchón, rendida por el cansancio.
Sus tacones fueron lo primero en salir volando apenas cruzó el umbral de la puerta. Había tenido un día terriblemente agotador y lo único que podía imaginar era lo esponjosa y acogedora que estaría su cama.
—Desearía no tener que volver a trabajar…
Y, sin siquiera molestarse en cambiarse el uniforme, se dejó caer boca abajo sobre el colchón, rendida por el cansancio.