– Que noche.
No deja de contemplar la luna desde las ruinas de una segunda planta de lo que una vez fue una plaza comercial, ahora solo reina silencio, desorden y uno que otro infestado de Hollavania que no se ha percatado de su presencia.
No deja de contemplar la luna desde las ruinas de una segunda planta de lo que una vez fue una plaza comercial, ahora solo reina silencio, desorden y uno que otro infestado de Hollavania que no se ha percatado de su presencia.
– Que noche.
No deja de contemplar la luna desde las ruinas de una segunda planta de lo que una vez fue una plaza comercial, ahora solo reina silencio, desorden y uno que otro infestado de Hollavania que no se ha percatado de su presencia.