#Undíaenlavidade Francesca Stirling


Hace tan solo apenas dos semanas que regresamos de vuelta a Kilmartin, debido a un escándalo provocado por Michael, el primo de mi esposo.

De nuevo esta mañana también desayuno sola, no hay ningún lacayo dentro del comedor.
Cada uno está ocupado con sus respectivas tareas, luego como siempre salgo a los extensos jardines del castillo para hacer ejercicio y tomar aire.

Durante la comida mi esposo Jhon se digno a salir de su escondite, los primos llevan tres días sin hablarse y apenas me hablan a mí.

Varias veces he intentado sacarle temas de conversación, pero Jhon sigue actuando como si estuviera comiendo solo.

¿Qué puedo hacer para que vuelva a hablarme?.

Decido pasar el resto de la tarde en mis aposentos, leyendo la carta que recibí de mi hermana Eloise.

Es muy agradable recibir noticias de algún miembro de mi extensa familia.

Al abrir lentamente mis ojos me doy cuenta de que me quedé dormida sobre varios folios.
Comienzo a escuchar unas voces, no las reconozco a la primera pero enseguida mis oídos se agudizaron aún más y aquellas voces son de mi esposo y su primo.

Camino por uno de los pasillos principales portando una vela en mis manos, en el salón familiar sentados sobre la alfombra riendo animadamente, ahí están los dos hombres.

Sin lugar a dudas los hombres Stirling son una especie en peligro de extinción.
#Undíaenlavidade Francesca Stirling Hace tan solo apenas dos semanas que regresamos de vuelta a Kilmartin, debido a un escándalo provocado por Michael, el primo de mi esposo. De nuevo esta mañana también desayuno sola, no hay ningún lacayo dentro del comedor. Cada uno está ocupado con sus respectivas tareas, luego como siempre salgo a los extensos jardines del castillo para hacer ejercicio y tomar aire. Durante la comida mi esposo Jhon se digno a salir de su escondite, los primos llevan tres días sin hablarse y apenas me hablan a mí. Varias veces he intentado sacarle temas de conversación, pero Jhon sigue actuando como si estuviera comiendo solo. ¿Qué puedo hacer para que vuelva a hablarme?. Decido pasar el resto de la tarde en mis aposentos, leyendo la carta que recibí de mi hermana Eloise. Es muy agradable recibir noticias de algún miembro de mi extensa familia. Al abrir lentamente mis ojos me doy cuenta de que me quedé dormida sobre varios folios. Comienzo a escuchar unas voces, no las reconozco a la primera pero enseguida mis oídos se agudizaron aún más y aquellas voces son de mi esposo y su primo. Camino por uno de los pasillos principales portando una vela en mis manos, en el salón familiar sentados sobre la alfombra riendo animadamente, ahí están los dos hombres. Sin lugar a dudas los hombres Stirling son una especie en peligro de extinción.
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