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La visión que tiene el ser de las miserias, promete edificar mis propios abismos. Si las cicatrices fueran orgullo de sombras, serían las sombras los ingenios incorruptos.
Corona de tafetán, terso verso rodado. Trigonometría de prudencias; verídica promesa al pastar lo inevitable, sea la sombra el candil de tus procedencias. Calamitosas aveniencias.
Es a la suerte, la suerte maciza, aventura, aventura, aventura. Sea la aventura lo que teje entre mis manos la naturaleza de malestares, arraigados, lomos de musarañas. Inevitable, eres todo, eres lo bueno, lo malo, la prisa del dolor.
Y el dolor es presea de la presencia de tu promesa, y la promesa erra y sueña, con ser más que una muñeca de papel entre mis sollozos de rosas de cerca de cielos como lo que se mueve; como lo que es el pormenor de lo corrupto.
Grácil allende, allende de su voz, vozarrón que cicatriza y remueve la consciencia cognitiva; es tu ingenio mis sigilos.
Es tu ingenuidad mi propio reflejo, seas cuadro, seas espejos, seas honor, gloriosario dolor.
La visión que tiene el ser de las miserias, promete edificar mis propios abismos. Si las cicatrices fueran orgullo de sombras, serían las sombras los ingenios incorruptos.
Corona de tafetán, terso verso rodado. Trigonometría de prudencias; verídica promesa al pastar lo inevitable, sea la sombra el candil de tus procedencias. Calamitosas aveniencias.
Es a la suerte, la suerte maciza, aventura, aventura, aventura. Sea la aventura lo que teje entre mis manos la naturaleza de malestares, arraigados, lomos de musarañas. Inevitable, eres todo, eres lo bueno, lo malo, la prisa del dolor.
Y el dolor es presea de la presencia de tu promesa, y la promesa erra y sueña, con ser más que una muñeca de papel entre mis sollozos de rosas de cerca de cielos como lo que se mueve; como lo que es el pormenor de lo corrupto.
Grácil allende, allende de su voz, vozarrón que cicatriza y remueve la consciencia cognitiva; es tu ingenio mis sigilos.
Es tu ingenuidad mi propio reflejo, seas cuadro, seas espejos, seas honor, gloriosario dolor.
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La visión que tiene el ser de las miserias, promete edificar mis propios abismos. Si las cicatrices fueran orgullo de sombras, serían las sombras los ingenios incorruptos.
Corona de tafetán, terso verso rodado. Trigonometría de prudencias; verídica promesa al pastar lo inevitable, sea la sombra el candil de tus procedencias. Calamitosas aveniencias.
Es a la suerte, la suerte maciza, aventura, aventura, aventura. Sea la aventura lo que teje entre mis manos la naturaleza de malestares, arraigados, lomos de musarañas. Inevitable, eres todo, eres lo bueno, lo malo, la prisa del dolor.
Y el dolor es presea de la presencia de tu promesa, y la promesa erra y sueña, con ser más que una muñeca de papel entre mis sollozos de rosas de cerca de cielos como lo que se mueve; como lo que es el pormenor de lo corrupto.
Grácil allende, allende de su voz, vozarrón que cicatriza y remueve la consciencia cognitiva; es tu ingenio mis sigilos.
Es tu ingenuidad mi propio reflejo, seas cuadro, seas espejos, seas honor, gloriosario dolor.