- Su sonrisa era contagiosa, su esencia atraía a la naturaleza, el viento parecía protegerla y jugar con sus largos mechones dorados. Yo podía admirarla por horas sin que se diera cuenta. Mi amada rosa de invierno, sigo tan enamorado de ti como el primer día. -
- Su sonrisa era contagiosa, su esencia atraía a la naturaleza, el viento parecía protegerla y jugar con sus largos mechones dorados. Yo podía admirarla por horas sin que se diera cuenta. Mi amada rosa de invierno, sigo tan enamorado de ti como el primer día. -