Los que necesitan encajar se deforman solos.
Se liman, se doblan, se reducen hasta que su silueta coincide con el molde.
No buscan ser.
Buscan no quedarse fuera.
Aplauden cuando el grupo aplaude.
Callan cuando el grupo calla.
Piensan lo justo para no desentonar.
Y lo llaman pertenecer.
Yo lo llamo miedo organizado.
Pero al menos encajan.
Se liman, se doblan, se reducen hasta que su silueta coincide con el molde.
No buscan ser.
Buscan no quedarse fuera.
Aplauden cuando el grupo aplaude.
Callan cuando el grupo calla.
Piensan lo justo para no desentonar.
Y lo llaman pertenecer.
Yo lo llamo miedo organizado.
Pero al menos encajan.
Los que necesitan encajar se deforman solos.
Se liman, se doblan, se reducen hasta que su silueta coincide con el molde.
No buscan ser.
Buscan no quedarse fuera.
Aplauden cuando el grupo aplaude.
Callan cuando el grupo calla.
Piensan lo justo para no desentonar.
Y lo llaman pertenecer.
Yo lo llamo miedo organizado.
Pero al menos encajan.