-Todo tipo de armas punzocortantes, desde las más pequeñas hasta las más colosales, y las hermosas mujeres eran su debilidad. Su rutina cada mañana, después de lo personal, era limpiar y afilar esas dagas que mantenía tras su espalda; ese par le había salvado el trasero en múltiples ocasiones; él decía que eran las más fieles, algo que él jamás podría ser. -
Listo, preciosas, ahora dar un paseo, que bien nos hace falta. - El reflejo de su rostro blanco en aquellas dagas se iluminó, mostrando la cara de ladino.
Listo, preciosas, ahora dar un paseo, que bien nos hace falta. - El reflejo de su rostro blanco en aquellas dagas se iluminó, mostrando la cara de ladino.
-Todo tipo de armas punzocortantes, desde las más pequeñas hasta las más colosales, y las hermosas mujeres eran su debilidad. Su rutina cada mañana, después de lo personal, era limpiar y afilar esas dagas que mantenía tras su espalda; ese par le había salvado el trasero en múltiples ocasiones; él decía que eran las más fieles, algo que él jamás podría ser. -
Listo, preciosas, ahora dar un paseo, que bien nos hace falta. - El reflejo de su rostro blanco en aquellas dagas se iluminó, mostrando la cara de ladino.