La plata fue más misericordiosa que la eternidad El mar no tenía memoria. Rompía contra las rocas una y otra vez, con la misma indiferencia con la que había presenciado miles de finales. Pero esa noche, entre sus grietas y su sal, algo había resistido.
Lyra lo encontró envuelto en cuero oscuro, atrapado entre dos piedras como si el mundo hubiera intentado guardarlo. El material estaba endurecido,...