Yo, Elyndar Vëlloren, escribo estas palabras cuando ya no espero absolución de nadie.
No busco que me crean ni que me comprendan. Escribo porque el silencio se ha vuelto un peso insoportable, y porque la memoria, cuando no es dicha, se pudre por dentro.
He caminado entre palacios levantados sobre juramentos rotos y he dormido en callejones donde la fe se vende por un mendrugo de...