El camino hasta una de las escuelas que Lucifer había ordenado construir en ciudad Pentagrama, desde que los pecadores podían dar a luz, fue tranquilo. Incluso parecía que entre Charlie y Angel nunca cambiaron, la charla fue ligera bastante trivial en verdad, pues los niños tambien intervenían y habían cosas de las que no podían hablar con ellos presentes.

Una vez llegaron al centro escolar, los niños se despidieron y abrazaron a su padre, y tambien a Charlie. Angel les entregó sus mochilas y tambien se despidió de ellos.

—¡Hasta luego tía Charlie!—exclamó Lottie despidiéndose con todas sus manitas, Rummy, hizo lo mismo y aunque aún faltaban cinco minutos para la hora de entrada se alejaron para jugar con sus compañeritos antes de las clases. Aún así no se marcharían, hasta que la campaña sonase y Ángel se asegurase de que sus dos pequeños entraban a salvo al colegio, tras esto; se encaminaron a una cafetería cercana por que obviamente, aunque llamaba la atención por su carrera de actor y su fama, no estaba en absoluto interesado en formar parte de ningún grupito de whatsapp de papás ni nada parecido ¡Que repelús! Asi que, donde si que muchos padres se reunieron, él se marchó discretamente con Charlie.

Ya sentados a la mesa, y con el pedido encargado, Ángel se desperezó prendiéndose un cigarro

—¿Por donde quieres que empiece?—le preguntó con una pequeña sonrisa impertinente aunque amistosa, ya que habían sucedido cientos de cosas en ese tiempo en que Charlie había desaparecido del mapa.
El camino hasta una de las escuelas que Lucifer había ordenado construir en ciudad Pentagrama, desde que los pecadores podían dar a luz, fue tranquilo. Incluso parecía que entre Charlie y Angel nunca cambiaron, la charla fue ligera bastante trivial en verdad, pues los niños tambien intervenían y habían cosas de las que no podían hablar con ellos presentes. Una vez llegaron al centro escolar, los niños se despidieron y abrazaron a su padre, y tambien a Charlie. Angel les entregó sus mochilas y tambien se despidió de ellos. —¡Hasta luego tía Charlie!—exclamó Lottie despidiéndose con todas sus manitas, Rummy, hizo lo mismo y aunque aún faltaban cinco minutos para la hora de entrada se alejaron para jugar con sus compañeritos antes de las clases. Aún así no se marcharían, hasta que la campaña sonase y Ángel se asegurase de que sus dos pequeños entraban a salvo al colegio, tras esto; se encaminaron a una cafetería cercana por que obviamente, aunque llamaba la atención por su carrera de actor y su fama, no estaba en absoluto interesado en formar parte de ningún grupito de whatsapp de papás ni nada parecido ¡Que repelús! Asi que, donde si que muchos padres se reunieron, él se marchó discretamente con Charlie. Ya sentados a la mesa, y con el pedido encargado, Ángel se desperezó prendiéndose un cigarro —¿Por donde quieres que empiece?—le preguntó con una pequeña sonrisa impertinente aunque amistosa, ya que habían sucedido cientos de cosas en ese tiempo en que Charlie había desaparecido del mapa.
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