Aquella joven se encontró de pie en medio de la silenciosa y devastada aldea Zenin, el aire frío llevaba el olor a sangre y ceniza que se mezclaba con el peso de su victoria. Mientras sus ojos recorrían los cuerpos de los miembros del clan que la habían despreciado toda su vida, su mente no estaba en ellos, sino en Mai, su hermana, la única persona que a pesar de todo había compartido su mundo. Una punzada de culpa y arrepentimiento la recorría al pensar que quizá podría haberlo evitado, que quizá su hermana no tuvo por qué ser otra víctima más de la maldición de su linaje. En ese momento de soledad absoluta, Maki se dio cuenta de que la libertad que tanto anhelaba tenía un sabor amargo, pues la había conseguido a costa de la única persona que realmente importaba en su corazón.
Aquella joven se encontró de pie en medio de la silenciosa y devastada aldea Zenin, el aire frío llevaba el olor a sangre y ceniza que se mezclaba con el peso de su victoria. Mientras sus ojos recorrían los cuerpos de los miembros del clan que la habían despreciado toda su vida, su mente no estaba en ellos, sino en Mai, su hermana, la única persona que a pesar de todo había compartido su mundo. Una punzada de culpa y arrepentimiento la recorría al pensar que quizá podría haberlo evitado, que quizá su hermana no tuvo por qué ser otra víctima más de la maldición de su linaje. En ese momento de soledad absoluta, Maki se dio cuenta de que la libertad que tanto anhelaba tenía un sabor amargo, pues la había conseguido a costa de la única persona que realmente importaba en su corazón.