Hay tantos planes, tantos atajos —dijo en voz baja y ronca, al deleitar su cigarro como si fuera el último— que no puedo decidirme aún; cualquiera, amenaza con un desenlace fatal.

Los anhelos y la promesa de una vida tranquila junto a la mujer que amo no he podido cumplir. — Susurró al aandonando la silla, dándole la espalda a aquellos planos de una casa fríamente diseñada con distintos pasadizos y cuartos ocultos bajo tierra. —Solo unos días más y sabrás de mí. 
Hay tantos planes, tantos atajos —dijo en voz baja y ronca, al deleitar su cigarro como si fuera el último— que no puedo decidirme aún; cualquiera, amenaza con un desenlace fatal. Los anhelos y la promesa de una vida tranquila junto a la mujer que amo no he podido cumplir. — Susurró al aandonando la silla, dándole la espalda a aquellos planos de una casa fríamente diseñada con distintos pasadizos y cuartos ocultos bajo tierra. —Solo unos días más y sabrás de mí. 
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