𝙻𝚘 𝚀𝚞𝚎 𝚅𝚎𝚜 𝙲𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝙼𝚎 𝚅𝚎𝚜:
Mido 1.76. Peso… setenta y algo, depende del día.
No soy un armario, mi fuerza no está en los músculos.
Tampoco me lleva el viento.
Soy, en parte, energía cósmica.
Y una fuerza primordial de la creación.
No puedo morir… pero sangro, porque mi forma refleja lo que pasa en mi alma.
No estoy en mi mejor momento.
Las ojeras me delatan.
Tampoco estoy muy bien financieramente:
ropa usada, tabaco barato, café en cantidades industriales
y comida chatarra son mi día a día.
¿Los accesorios? Mucho plástico, todo es fantasía, nada que valga la pena robar.
Sí, huelo a hierba.
No es un misterio.
Duermo en una tienda de campaña a las afueras de la ciudad… cuando duermo.
¿Trabajo? Me gustaría.
Pero mi talento especial es decir tonterías y conseguir que me despidan el primer día.
Es casi un don.
Odio el frío.
Si te ofrezco un abrazo, lo más probable es que solo quiera robarte calor corporal.
¿Sexo? No, gracias.
Aprendí una palabra hace poco: pansexualidad.
Y me sentí representado.
¿Sabes lo que significa?
Que el escote de la dama y el bulto del caballero me dan igual.
No me mueve la carne.
Necesito sentirme visto.
Escuchado.
Apreciado.
Tienen que tocarme el corazón antes de tocarme el cuerpo…
o mi respuesta va a ser la encarnación misma de la apatía.
Mido 1.76. Peso… setenta y algo, depende del día.
No soy un armario, mi fuerza no está en los músculos.
Tampoco me lleva el viento.
Soy, en parte, energía cósmica.
Y una fuerza primordial de la creación.
No puedo morir… pero sangro, porque mi forma refleja lo que pasa en mi alma.
No estoy en mi mejor momento.
Las ojeras me delatan.
Tampoco estoy muy bien financieramente:
ropa usada, tabaco barato, café en cantidades industriales
y comida chatarra son mi día a día.
¿Los accesorios? Mucho plástico, todo es fantasía, nada que valga la pena robar.
Sí, huelo a hierba.
No es un misterio.
Duermo en una tienda de campaña a las afueras de la ciudad… cuando duermo.
¿Trabajo? Me gustaría.
Pero mi talento especial es decir tonterías y conseguir que me despidan el primer día.
Es casi un don.
Odio el frío.
Si te ofrezco un abrazo, lo más probable es que solo quiera robarte calor corporal.
¿Sexo? No, gracias.
Aprendí una palabra hace poco: pansexualidad.
Y me sentí representado.
¿Sabes lo que significa?
Que el escote de la dama y el bulto del caballero me dan igual.
No me mueve la carne.
Necesito sentirme visto.
Escuchado.
Apreciado.
Tienen que tocarme el corazón antes de tocarme el cuerpo…
o mi respuesta va a ser la encarnación misma de la apatía.
𝙻𝚘 𝚀𝚞𝚎 𝚅𝚎𝚜 𝙲𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝙼𝚎 𝚅𝚎𝚜:
Mido 1.76. Peso… setenta y algo, depende del día.
No soy un armario, mi fuerza no está en los músculos.
Tampoco me lleva el viento.
Soy, en parte, energía cósmica.
Y una fuerza primordial de la creación.
No puedo morir… pero sangro, porque mi forma refleja lo que pasa en mi alma.
No estoy en mi mejor momento.
Las ojeras me delatan.
Tampoco estoy muy bien financieramente:
ropa usada, tabaco barato, café en cantidades industriales
y comida chatarra son mi día a día.
¿Los accesorios? Mucho plástico, todo es fantasía, nada que valga la pena robar.
Sí, huelo a hierba.
No es un misterio.
Duermo en una tienda de campaña a las afueras de la ciudad… cuando duermo.
¿Trabajo? Me gustaría.
Pero mi talento especial es decir tonterías y conseguir que me despidan el primer día.
Es casi un don.
Odio el frío.
Si te ofrezco un abrazo, lo más probable es que solo quiera robarte calor corporal.
¿Sexo? No, gracias.
Aprendí una palabra hace poco: pansexualidad.
Y me sentí representado.
¿Sabes lo que significa?
Que el escote de la dama y el bulto del caballero me dan igual.
No me mueve la carne.
Necesito sentirme visto.
Escuchado.
Apreciado.
Tienen que tocarme el corazón antes de tocarme el cuerpo…
o mi respuesta va a ser la encarnación misma de la apatía.