Fue inesperado, con nuestros piques sanos, improvisé en una conversación, me vine arriba, temblé pero la voz no me tembló, me lancé al final aunque tenía miedo a otro fracaso, no quería parecerme a Ross Geller, pero tengo la certeza de que va a ser la última, la definitiva, la correcta.
No quiero que sea mi chica, quiero que sea algo más, quiero que sea mi mujer y aceptó. El corazón se me iba a salir del pecho pletórico lleno de júbilo. Algo debí hacer muy bien en otra vida para merecer a esta pedazo de mujer.
Mi prometida. Mía.
No quiero que sea mi chica, quiero que sea algo más, quiero que sea mi mujer y aceptó. El corazón se me iba a salir del pecho pletórico lleno de júbilo. Algo debí hacer muy bien en otra vida para merecer a esta pedazo de mujer.
Mi prometida. Mía.
Fue inesperado, con nuestros piques sanos, improvisé en una conversación, me vine arriba, temblé pero la voz no me tembló, me lancé al final aunque tenía miedo a otro fracaso, no quería parecerme a Ross Geller, pero tengo la certeza de que va a ser la última, la definitiva, la correcta.
No quiero que sea mi chica, quiero que sea algo más, quiero que sea mi mujer y aceptó. El corazón se me iba a salir del pecho pletórico lleno de júbilo. Algo debí hacer muy bien en otra vida para merecer a esta pedazo de mujer.
Mi prometida. Mía.