Le había enviado un mensaje a Angel Dust. ¿Por qué? Porque no había podido quitarse a ese pecador de la cabeza desde que lo había visto y, sobretodo, después de su último encuentro pues sería ciego pero no estúpido y sabía que aquella araña era algo que no debía dejar escapar habiendo decidido que, de una u otra forma, lograría atraparlo entre sus manos para tenerlo exclusivamente para él.
No era de extrañar que hubiera conseguido su móvil desde su último encuentro y es que se había negado a quedarse incomunicado con el otro.
Siendo aquel un día tan especial no dejaría pasar la oportunidad.

"Hey, sweetheart." Había comenzado en un mensaje. "Sé que no pasó mucho tiempo desde la última vez pero ¿Tal vez puedas concederme el honor de volver a verte? Así sean tan solo unos segundos mi corazón se sentirá menor doloroso si te veo un momento ¿Please? ¿O acaso me harás rogar por ti?"

Tras enviar el mensaje sólo quedaba aguardar su respuesta y su presencia, y es que había también anclado una dirección. Su dirección, específicamente. La torre de los V's que cada día crecía más y el lugar donde él vivía.
Nada más el otro llegara sería recibido por un pequeño robot que para él servía, saludando al invitado y guiandole por las instalaciones hasta llegar a unas grandes puertas elegantes; la entrada a su habitación. Y es que apenas el otro cruzara la puerta él aguardaría a un costado de la misma aprovechando su altura para poder soltar sobre su cabeza algunos pétalos de rosa.

La habitación estaba meticulosamente decorada. Velas rojas encendidas, algunos globos con forma de corazón colgados y otros más por el suelo, incluso había un camino de pétalos que guiaba hacia el balcón de su habitación donde tenía preparado una pequeña mesa adornada con cautela de forma romántica. Dos platos y sus respectivos cubiertos, dos copas y un vino caro. Algunos petalos más dispersos en el blanco mantel y, como centro de mesa, un florero que rebosaba en las flores más hermosas junto con un candelabro a su costado.

— ¡Welcome, Sweetheart! —

Saludó con cálida sonrisa y es que incluso él se había vestido con las prendas más elegantes que tenía, pero no por ello menos sensual.

— Oh, puedes llamarme un cursi romántico. Pero siendo hoy San Valentín no pude evitar pensar en tí. No creas que tengo dobles intenciones, no podría hacerte algo así... ¿Pero tal vez una cena romántica bajo las estrellas infernales? ¿Podrías concederme ese deseo? —
Le había enviado un mensaje a [Ange1Dust]. ¿Por qué? Porque no había podido quitarse a ese pecador de la cabeza desde que lo había visto y, sobretodo, después de su último encuentro pues sería ciego pero no estúpido y sabía que aquella araña era algo que no debía dejar escapar habiendo decidido que, de una u otra forma, lograría atraparlo entre sus manos para tenerlo exclusivamente para él. No era de extrañar que hubiera conseguido su móvil desde su último encuentro y es que se había negado a quedarse incomunicado con el otro. Siendo aquel un día tan especial no dejaría pasar la oportunidad. "Hey, sweetheart." Había comenzado en un mensaje. "Sé que no pasó mucho tiempo desde la última vez pero ¿Tal vez puedas concederme el honor de volver a verte? Así sean tan solo unos segundos mi corazón se sentirá menor doloroso si te veo un momento ¿Please? ¿O acaso me harás rogar por ti?" Tras enviar el mensaje sólo quedaba aguardar su respuesta y su presencia, y es que había también anclado una dirección. Su dirección, específicamente. La torre de los V's que cada día crecía más y el lugar donde él vivía. Nada más el otro llegara sería recibido por un pequeño robot que para él servía, saludando al invitado y guiandole por las instalaciones hasta llegar a unas grandes puertas elegantes; la entrada a su habitación. Y es que apenas el otro cruzara la puerta él aguardaría a un costado de la misma aprovechando su altura para poder soltar sobre su cabeza algunos pétalos de rosa. La habitación estaba meticulosamente decorada. Velas rojas encendidas, algunos globos con forma de corazón colgados y otros más por el suelo, incluso había un camino de pétalos que guiaba hacia el balcón de su habitación donde tenía preparado una pequeña mesa adornada con cautela de forma romántica. Dos platos y sus respectivos cubiertos, dos copas y un vino caro. Algunos petalos más dispersos en el blanco mantel y, como centro de mesa, un florero que rebosaba en las flores más hermosas junto con un candelabro a su costado. — ¡Welcome, Sweetheart! — Saludó con cálida sonrisa y es que incluso él se había vestido con las prendas más elegantes que tenía, pero no por ello menos sensual. — Oh, puedes llamarme un cursi romántico. Pero siendo hoy San Valentín no pude evitar pensar en tí. No creas que tengo dobles intenciones, no podría hacerte algo así... ¿Pero tal vez una cena romántica bajo las estrellas infernales? ¿Podrías concederme ese deseo? —
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados