—Feliz San Valentín… sí, lo digo en serio.
Ren sostuvo la taza caliente entre sus manos, acercándola al pecho como si fuera un pequeño refugio. Miraba por la ventana a las parejas pasar… y aunque su sonrisa era tranquila, también tenía algo de cansancio suave, como alguien que ya dejó de correr detrás de lo que no llegó.
—Así que… de verdad… feliz San Valentín. Ojalá hoy encuentres algo bonito… aunque sea pequeño… aunque solo dure un momento… porque a veces… eso ya es suficiente para seguir sonriendo mañana.
Ren sostuvo la taza caliente entre sus manos, acercándola al pecho como si fuera un pequeño refugio. Miraba por la ventana a las parejas pasar… y aunque su sonrisa era tranquila, también tenía algo de cansancio suave, como alguien que ya dejó de correr detrás de lo que no llegó.
—Así que… de verdad… feliz San Valentín. Ojalá hoy encuentres algo bonito… aunque sea pequeño… aunque solo dure un momento… porque a veces… eso ya es suficiente para seguir sonriendo mañana.
—Feliz San Valentín… sí, lo digo en serio.
Ren sostuvo la taza caliente entre sus manos, acercándola al pecho como si fuera un pequeño refugio. Miraba por la ventana a las parejas pasar… y aunque su sonrisa era tranquila, también tenía algo de cansancio suave, como alguien que ya dejó de correr detrás de lo que no llegó.
—Así que… de verdad… feliz San Valentín. Ojalá hoy encuentres algo bonito… aunque sea pequeño… aunque solo dure un momento… porque a veces… eso ya es suficiente para seguir sonriendo mañana.