Ren se quedó sentado en la orilla mientras el mar respiraba frente a él, lento, indiferente. El frío de la mañana le mordía las mejillas y apenas reaccionaba; era como si el cuerpo siguiera ahí por costumbre, no por ganas. Pensó en todo lo que dejó atrás: la cafetería vacía, las luces apagadas, las conversaciones que nunca terminó. El ruido dentro de su cabeza era más fuerte que las olas, repitiendo que ya no sabía dónde encajar ni hacia dónde caminar.
Se puso de pie. Avanzó unos pasos hacia el agua, sintiendo cómo el frío subía por sus piernas… y por un momento creyó que desaparecer sería más fácil que seguir dudando.
Pero el mar no respondió nada. Solo siguió moviéndose, igual que siempre, mientras Ren cerraba los ojos sin saber si estaba buscando un final… o una razón pequeña para retroceder.
Se puso de pie. Avanzó unos pasos hacia el agua, sintiendo cómo el frío subía por sus piernas… y por un momento creyó que desaparecer sería más fácil que seguir dudando.
Pero el mar no respondió nada. Solo siguió moviéndose, igual que siempre, mientras Ren cerraba los ojos sin saber si estaba buscando un final… o una razón pequeña para retroceder.
Ren se quedó sentado en la orilla mientras el mar respiraba frente a él, lento, indiferente. El frío de la mañana le mordía las mejillas y apenas reaccionaba; era como si el cuerpo siguiera ahí por costumbre, no por ganas. Pensó en todo lo que dejó atrás: la cafetería vacía, las luces apagadas, las conversaciones que nunca terminó. El ruido dentro de su cabeza era más fuerte que las olas, repitiendo que ya no sabía dónde encajar ni hacia dónde caminar.
Se puso de pie. Avanzó unos pasos hacia el agua, sintiendo cómo el frío subía por sus piernas… y por un momento creyó que desaparecer sería más fácil que seguir dudando.
Pero el mar no respondió nada. Solo siguió moviéndose, igual que siempre, mientras Ren cerraba los ojos sin saber si estaba buscando un final… o una razón pequeña para retroceder.