饾惒饾惃 饾惒 饾悶饾惀 饾煆饾煉 饾悵饾悶 饾悷饾悶饾悰饾惈饾悶饾惈饾惃
Hola… sí, soy Ren. Japonés, joven… aparentemente… porque emocionalmente ya estoy como anciano en geriátrico. O sea, yo no celebro San Valentín, yo celebro sobreviví otro año viendo parejas empalagosas’
El 14 de febrero para mí empieza igual todos los años: me despierto, abro redes sociales… y ¡pum! fotos de parejas desayunando fresas con chocolate, cartas románticas, gente diciendo ‘mi media naranja’… ¿media naranja? Yo ya soy jugo concentrado de limón, hermano.
Encima en Japón las chicas regalan chocolate… ¿y saben qué recibí yo? Diabetes emocional… porque ni chocolate real llegó. Ni el del supermercado en oferta. Ni el que viene con forma rara. Nada. Cero. Vacío. Silencio. Como cuarto de geriátrico a las 3 a.m.
Y la gente enamorada: ‘ay, Ren, ya llegará la persona correcta’. ¿Cuándo? ¿Cuando ya esté en silla de ruedas peleando por gelatina sin azúcar? Yo ya estoy listo para decir: ‘abuela, ¿tu nieto está soltero o qué?’.
Luego ves a las parejas caminando de la mano… lento… coordinados… mirándose a los ojos… y yo caminando solo hablando con el semáforo: ‘bro, al menos tú cambias por mí’.
Y no es que yo sea mala persona… bueno… tal vez un poquito… porque cuando veo a una pareja muy empalagosa pienso: *‘ojalá se separen… o mínimo que les dé diabetes por tanto chocolate’*. Pero lo digo con amor… con amor amargo… como café sin azúcar… como mi vida.
Además, los restaurantes llenos… precios por las nubes… menús románticos… y yo comiendo ramen instantáneo con una vela porque se fue la luz. Ambiente romántico nivel: ‘Ren y su soledad’.
Pero ¿saben qué? Ser soltero también tiene ventajas: nadie te roba las papas fritas, nadie te dice ‘¿con quién hablas?’, y puedes llorar viendo anime sin que nadie te juzgue… bueno… excepto tu reflejo en la pantalla negra cuando termina el episodio.
Así que a ustedes, enamorados… pásenla bien… disfruten… ámense… y si terminan… acuérdense de Ren… que acepta chocolates atrasados, sobras de postres… y también terapia gratis… porque yo ya soy experto en sobrevivir al 14 de febrero como anciano del geriátrico emocional.
Gracias… ahora me voy… tengo cita… conmigo mismo… y una pizza familiar que claramente no es para compartir.
Hola… sí, soy Ren. Japonés, joven… aparentemente… porque emocionalmente ya estoy como anciano en geriátrico. O sea, yo no celebro San Valentín, yo celebro sobreviví otro año viendo parejas empalagosas’
El 14 de febrero para mí empieza igual todos los años: me despierto, abro redes sociales… y ¡pum! fotos de parejas desayunando fresas con chocolate, cartas románticas, gente diciendo ‘mi media naranja’… ¿media naranja? Yo ya soy jugo concentrado de limón, hermano.
Encima en Japón las chicas regalan chocolate… ¿y saben qué recibí yo? Diabetes emocional… porque ni chocolate real llegó. Ni el del supermercado en oferta. Ni el que viene con forma rara. Nada. Cero. Vacío. Silencio. Como cuarto de geriátrico a las 3 a.m.
Y la gente enamorada: ‘ay, Ren, ya llegará la persona correcta’. ¿Cuándo? ¿Cuando ya esté en silla de ruedas peleando por gelatina sin azúcar? Yo ya estoy listo para decir: ‘abuela, ¿tu nieto está soltero o qué?’.
Luego ves a las parejas caminando de la mano… lento… coordinados… mirándose a los ojos… y yo caminando solo hablando con el semáforo: ‘bro, al menos tú cambias por mí’.
Y no es que yo sea mala persona… bueno… tal vez un poquito… porque cuando veo a una pareja muy empalagosa pienso: *‘ojalá se separen… o mínimo que les dé diabetes por tanto chocolate’*. Pero lo digo con amor… con amor amargo… como café sin azúcar… como mi vida.
Además, los restaurantes llenos… precios por las nubes… menús románticos… y yo comiendo ramen instantáneo con una vela porque se fue la luz. Ambiente romántico nivel: ‘Ren y su soledad’.
Pero ¿saben qué? Ser soltero también tiene ventajas: nadie te roba las papas fritas, nadie te dice ‘¿con quién hablas?’, y puedes llorar viendo anime sin que nadie te juzgue… bueno… excepto tu reflejo en la pantalla negra cuando termina el episodio.
Así que a ustedes, enamorados… pásenla bien… disfruten… ámense… y si terminan… acuérdense de Ren… que acepta chocolates atrasados, sobras de postres… y también terapia gratis… porque yo ya soy experto en sobrevivir al 14 de febrero como anciano del geriátrico emocional.
Gracias… ahora me voy… tengo cita… conmigo mismo… y una pizza familiar que claramente no es para compartir.
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El 14 de febrero para mí empieza igual todos los años: me despierto, abro redes sociales… y ¡pum! fotos de parejas desayunando fresas con chocolate, cartas románticas, gente diciendo ‘mi media naranja’… ¿media naranja? Yo ya soy jugo concentrado de limón, hermano.
Encima en Japón las chicas regalan chocolate… ¿y saben qué recibí yo? Diabetes emocional… porque ni chocolate real llegó. Ni el del supermercado en oferta. Ni el que viene con forma rara. Nada. Cero. Vacío. Silencio. Como cuarto de geriátrico a las 3 a.m.
Y la gente enamorada: ‘ay, Ren, ya llegará la persona correcta’. ¿Cuándo? ¿Cuando ya esté en silla de ruedas peleando por gelatina sin azúcar? Yo ya estoy listo para decir: ‘abuela, ¿tu nieto está soltero o qué?’.
Luego ves a las parejas caminando de la mano… lento… coordinados… mirándose a los ojos… y yo caminando solo hablando con el semáforo: ‘bro, al menos tú cambias por mí’.
Y no es que yo sea mala persona… bueno… tal vez un poquito… porque cuando veo a una pareja muy empalagosa pienso: *‘ojalá se separen… o mínimo que les dé diabetes por tanto chocolate’*. Pero lo digo con amor… con amor amargo… como café sin azúcar… como mi vida.
Además, los restaurantes llenos… precios por las nubes… menús románticos… y yo comiendo ramen instantáneo con una vela porque se fue la luz. Ambiente romántico nivel: ‘Ren y su soledad’.
Pero ¿saben qué? Ser soltero también tiene ventajas: nadie te roba las papas fritas, nadie te dice ‘¿con quién hablas?’, y puedes llorar viendo anime sin que nadie te juzgue… bueno… excepto tu reflejo en la pantalla negra cuando termina el episodio.
Así que a ustedes, enamorados… pásenla bien… disfruten… ámense… y si terminan… acuérdense de Ren… que acepta chocolates atrasados, sobras de postres… y también terapia gratis… porque yo ya soy experto en sobrevivir al 14 de febrero como anciano del geriátrico emocional.
Gracias… ahora me voy… tengo cita… conmigo mismo… y una pizza familiar que claramente no es para compartir.