✟ ┊ ❝Aquello que alguna vez fue, nunca volverá a ser. Lo que pudo haber sido, el potencial eludido, jamás será.
Aunque estas dos premisas acongojan a corazones mortales y efímeros, a la par de que evocan la petulancia de seres cuyas existencias resultan intrascendentalmente largas, lo que se entiende de forma oculta e implícita en medio de ellas es la maravilla de la condición humana.
Es irónico, pues en la brecha entre estas dos vertientes es donde se gesta aquello que impulsa el espíritu mortal; hacer, mientras uno pueda ser. Resulta entonces, que el dolor tiende a ser el incuestionable maestro de la plenitud.❞
Aunque estas dos premisas acongojan a corazones mortales y efímeros, a la par de que evocan la petulancia de seres cuyas existencias resultan intrascendentalmente largas, lo que se entiende de forma oculta e implícita en medio de ellas es la maravilla de la condición humana.
Es irónico, pues en la brecha entre estas dos vertientes es donde se gesta aquello que impulsa el espíritu mortal; hacer, mientras uno pueda ser. Resulta entonces, que el dolor tiende a ser el incuestionable maestro de la plenitud.❞
✟ ┊ ❝Aquello que alguna vez fue, nunca volverá a ser. Lo que pudo haber sido, el potencial eludido, jamás será.
Aunque estas dos premisas acongojan a corazones mortales y efímeros, a la par de que evocan la petulancia de seres cuyas existencias resultan intrascendentalmente largas, lo que se entiende de forma oculta e implícita en medio de ellas es la maravilla de la condición humana.
Es irónico, pues en la brecha entre estas dos vertientes es donde se gesta aquello que impulsa el espíritu mortal; hacer, mientras uno pueda ser. Resulta entonces, que el dolor tiende a ser el incuestionable maestro de la plenitud.❞