Después de otra sesión fotográfica, disfrutaba de mi comida en un restaurante cercano. Observaba con una sonrisa divertida cómo mis esposos intentaban lidiar con los bebés; me causaba especial gracia ver a Dante y Vergil, preguntándome cómo unos pequeños lograban doblegar la voluntad de los Sparda más fuertes. En cambio, el patriarca parecía desenvolverse con total naturalidad. Aparté la vista para descansar, hasta que uno de mis diablillos se acercó entregándome una revista con mi rostro en la portada.

—Así que ya salió...

Examiné cada detalle buscando algún error, pero al no encontrar ninguno, esbocé una leve sonrisa. Al menos Vox sabía hacer algo bien.
Después de otra sesión fotográfica, disfrutaba de mi comida en un restaurante cercano. Observaba con una sonrisa divertida cómo mis esposos intentaban lidiar con los bebés; me causaba especial gracia ver a Dante y Vergil, preguntándome cómo unos pequeños lograban doblegar la voluntad de los Sparda más fuertes. En cambio, el patriarca parecía desenvolverse con total naturalidad. Aparté la vista para descansar, hasta que uno de mis diablillos se acercó entregándome una revista con mi rostro en la portada. —Así que ya salió... Examiné cada detalle buscando algún error, pero al no encontrar ninguno, esbocé una leve sonrisa. Al menos Vox sabía hacer algo bien.
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