Empuña el acero con más decisión, buen hombre, que parece que sostienes una vela y no una espada, no temas herir al aire, que no se ofende. Adelanta el pie con gallardía, no muerde el suelo, te lo prometo, y levanta esa guardia, por cortesía, porque si la bajas más tendré que pensar que intentas saludarme con ella. Ataca cuando lo creas oportuno. Hazlo con convicción, que fallar con empeño es más digno que acertar por accidente, no frunzas el ceño así, que no estamos en misa ni ante tu confesor, relaja los hombros, que la rigidez es propia de estatuas y de difuntos, aprieta la empuñadura con firmeza, no la acaricies como si esperases que te agrade el gesto, y escucha bien, porque esto no te hará bien al orgullo.
Procura la proxima vez obligarme a respetarte, porque de seguir así solo lograrás que me ría… y créeme, prefiero conceder honores antes que carcajadas.
Procura la proxima vez obligarme a respetarte, porque de seguir así solo lograrás que me ría… y créeme, prefiero conceder honores antes que carcajadas.
Empuña el acero con más decisión, buen hombre, que parece que sostienes una vela y no una espada, no temas herir al aire, que no se ofende. Adelanta el pie con gallardía, no muerde el suelo, te lo prometo, y levanta esa guardia, por cortesía, porque si la bajas más tendré que pensar que intentas saludarme con ella. Ataca cuando lo creas oportuno. Hazlo con convicción, que fallar con empeño es más digno que acertar por accidente, no frunzas el ceño así, que no estamos en misa ni ante tu confesor, relaja los hombros, que la rigidez es propia de estatuas y de difuntos, aprieta la empuñadura con firmeza, no la acaricies como si esperases que te agrade el gesto, y escucha bien, porque esto no te hará bien al orgullo.
Procura la proxima vez obligarme a respetarte, porque de seguir así solo lograrás que me ría… y créeme, prefiero conceder honores antes que carcajadas.