— Oh, ¿es hoy? Qué rápido pasa el tiempo, ¿no es así? — Mirando el despliegue de luces nocturnas, Grace dirigió esas palabras a Suzie, la pequeña e inteligente loro que había posádose sobre su hombro.
— Te digo, querida. Te distraes un momento, y cuando te das cuenta ya pasaron catorce años. Ahh... ¿Me estoy haciendo vieja? ¿Tú qué crees? — Usó el reflejo de la ventana para mirar su propia tez y estirar sus mejillas con los dedos.
"Vieja, vieja", respondió el ave. Después, una risa carraspienta y gutural.
— ¡Oye, grosera! ¡Era una pregunta retórica! — Grace infló una mejilla, con un falso gesto de indignación, aunque no tardó en acompañar la risa de su emplumada acompañante.
— Jm... Catorce años — Reiteró, esta vez con un tono más pesado. — Suzie... ¿Tú no vas a dejarme, verdad? ¿Como lo hacen todos?
La habitación cayó en un silencio largo y denso. Suzie acercó el costado de su cabeza contra la mejilla de Grace, dándole la respuesta sin necesidad de palabras.
— Haha... Qué elocuente. — Una caricia suave hizo en su mentón, con su pulgar. — Gracias, querida.
— Te digo, querida. Te distraes un momento, y cuando te das cuenta ya pasaron catorce años. Ahh... ¿Me estoy haciendo vieja? ¿Tú qué crees? — Usó el reflejo de la ventana para mirar su propia tez y estirar sus mejillas con los dedos.
"Vieja, vieja", respondió el ave. Después, una risa carraspienta y gutural.
— ¡Oye, grosera! ¡Era una pregunta retórica! — Grace infló una mejilla, con un falso gesto de indignación, aunque no tardó en acompañar la risa de su emplumada acompañante.
— Jm... Catorce años — Reiteró, esta vez con un tono más pesado. — Suzie... ¿Tú no vas a dejarme, verdad? ¿Como lo hacen todos?
La habitación cayó en un silencio largo y denso. Suzie acercó el costado de su cabeza contra la mejilla de Grace, dándole la respuesta sin necesidad de palabras.
— Haha... Qué elocuente. — Una caricia suave hizo en su mentón, con su pulgar. — Gracias, querida.
— Oh, ¿es hoy? Qué rápido pasa el tiempo, ¿no es así? — Mirando el despliegue de luces nocturnas, Grace dirigió esas palabras a Suzie, la pequeña e inteligente loro que había posádose sobre su hombro.
— Te digo, querida. Te distraes un momento, y cuando te das cuenta ya pasaron catorce años. Ahh... ¿Me estoy haciendo vieja? ¿Tú qué crees? — Usó el reflejo de la ventana para mirar su propia tez y estirar sus mejillas con los dedos.
"Vieja, vieja", respondió el ave. Después, una risa carraspienta y gutural.
— ¡Oye, grosera! ¡Era una pregunta retórica! — Grace infló una mejilla, con un falso gesto de indignación, aunque no tardó en acompañar la risa de su emplumada acompañante.
— Jm... Catorce años — Reiteró, esta vez con un tono más pesado. — Suzie... ¿Tú no vas a dejarme, verdad? ¿Como lo hacen todos?
La habitación cayó en un silencio largo y denso. Suzie acercó el costado de su cabeza contra la mejilla de Grace, dándole la respuesta sin necesidad de palabras.
— Haha... Qué elocuente. — Una caricia suave hizo en su mentón, con su pulgar. — Gracias, querida.